Acerca de los derechos de paternidad

César Espinosa 

El día del padre se celebra en todo el mundo. En México se lleva a cabo a partir del tercer domingo de junio y es celebrado por el 50 por ciento de la población mexicana. El festejo tiene su origen en 1909 en Estados Unidos, cuando una mujer de nombre Sonora Smart quiso rendir homenaje a su padre por haber cargado con el peso de toda la familia tras la muerte de la madre. La iniciativa llegó hasta las autoridades de aquel país, oficializando la fecha. En México comenzó a celebrarse en la década de los 60. 

En nuestro país, en 2017, se aprobó una reforma laboral en la que se modificó el artículo 132, fracción XXVII bis, de la Ley Federal del Trabajo (LFT), en la cual quedó establecido como obligatorio para los patrones el otorgar permiso de paternidad de cinco días laborables con goce de sueldo a todos los hombres trabajadores por el nacimiento de sus hijos. 

Por tanto, todo mexicano que recién se convierta en padre tiene derecho a faltar cinco días los cuales deberán ser pagados para cubrir con los cuidados de su familia. Asimismo, la ley también reconoce el derecho a la licencia de paternidad para el caso de quienes adopten infantes. 

Los días de descanso serán contados desde el nacimiento o cuando se reciba al menor adoptado, en su caso. Si al trabajador se le niega este derecho, tiene que acudir a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo e interponer una demanda. 

El artículo 132, fracción XXVII bis, de la LFT, obliga a los patrones a “otorgar permiso de paternidad de cinco días laborales con goce de sueldo, a los hombres trabajadores, por el nacimiento de sus hijos y de igual manera en el caso de la adopción de un infante”. 

A su vez, este derecho se basa en el Convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo, en el que se acuerda que los trabajadores con responsabilidades familiares gocen de las medidas para que puedan ejercer una paternidad responsable. 

Este derecho conlleva una serie de beneficios poblacionales, pues gracias a éste se incentiva el cierre de la brecha de género, donde por maternidad las mujeres acceden a 12 semanas de licencia; no obstante, cinco días para los padres sigue siendo insuficiente. 

Durante los últimos años en México se ha hecho un esfuerzo por escalar en la igualdad de género entre hombres y mujeres. Sin embargo, la legislación mexicana está escrita bajo una nula perspectiva de género, donde el permiso de paternidad y el de maternidad confrontados presentan una diferencia abismal. Dicha diferencia promueve la creencia de que el padre tiene poca injerencia en el cuidado familiar y, por otro lado, que la mujer es la que debe cargar con la crianza y cuidado de los hijos. 

A pesar de esta medida, México se queda muy atrás en cuanto a derechos laborales y, más aún, en cuanto a derechos laborales por paternidad. 

Sólo la lucha organizada y consciente de la clase obrera obligará al Congreso de la Unión a legislar en favor de derechos laborales cada vez más humanistas. Que así sea. 

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