Ante el servilismo del gobierno, ¿qué postura debemos tomar los trabajadores?

Carlos Sarabia

Estamos al borde de una tercera guerra mundial, fruto de las desesperadas maniobras del Gobierno de Estados Unidos que, debido al debilitamiento de su economía, su retroceso y su preocupación al verse superado por países como China y Rusia en quienes ve un peligro para sus intereses de hegemonía mundial, pretende imponer sus intereses a cualquier costo, someter a los pueblos y apoderarse de sus riquezas naturales lo más rápido posible. Como ejemplo de ello está el financiamiento de armas a Israel y Ucrania para invadir a Palestina y Rusia, respectivamente, y en América las sanciones económicas contra aquellos países que no se alinean con su política exterior. Por estos motivos las amenazas de Estados Unidos contra México también aumentan y se manifiestan con la intervención política, el aumento de aranceles y todas las órdenes ejecutivas que Donald Trump ha emitido en materia económica, migratoria y de seguridad contra nuestro país, mismas que el gobierno morenista ha estado aceptando.

El panorama económico, político y social para México es preocupante. Debemos recordar que entre los años de 1846 y 1848 Estados Unidos ya intentó apoderarse de México por la vía armada, y como consecuencia de ello nos arrebató una gran parte de nuestro territorio, esto como resultado de las pretensiones expansionistas de Estados Unidos, cuyo primer paso fue la creación de la República de Texas. Los estadounidenses desembarcaron en Veracruz y conquistaron la capital de nuestro país, tras lo cual el Gobierno mexicano se vio obligado a firmar la paz de “Guadalupe Hidalgo”, este tratado establecía que México cedía más de la mitad de su territorio, lo que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. Asimismo, México renunciaba a todo reclamo sobre Texas y la frontera internacional que se establecería a lo largo del río Bravo.​ Como compensación, el Gobierno norteamericano pagaría a México 15 millones de pesos por los daños de guerra.

De modo que la historia nos recuerda que no podemos tomar a la ligera las actuales amenazas de los Estados Unidos y el hecho de que el Gobierno mexicano acepte dócilmente más y más imposiciones, esto es un grave error.

Lamentablemente México es un país que no produce siquiera los alimentos para satisfacer las necesidades de su propia población, en el campo aún se siembra con un palo con punta, no hay pues inversión para el campo, la ciencia y la tecnología; y si bien nuestra economía se ha mantenido oscilando durante varios años entre la decimocuarta potencia a nivel mundial, lo cierto es que el crecimiento económico no ha implicado desarrollo, pues somos una economía de mercado en donde la mayor cantidad de productos que se consumen se tienen que importar, y en donde se ha permitido que las empresas exporten sus ganancias a otros países, lo cual ha hecho de nuestro país un negocio de mano de obra barata para las empresas extranjeras que no pagan impuestos y no pagan salarios justos.

Esto aunado a un capitalismo muy rapaz y un Gobierno que sirve a sus intereses, por consiguiente, todos estos factores han limitado el sano desarrollo económico del país, haciendo que cada día haya más pobreza y marginación en los pueblos que demandan escuelas, hospitales, servicios y obras públicas que en verdad les permitan salir de la miseria en que se encuentran desde que se firmó la declaración de Independencia, o desde que se hizo la Revolución Mexicana, pero que hasta ahora esta deuda aún se tiene con el pueblo trabajador.

Las políticas del actual gobierno morenista no se diferencian de las anteriores, pues, aunque su discurso critica al modelo neoliberal, en los hechos sus acciones no atacan el problema de la injusta distribución de la riqueza, por el contrario, hoy más descaradamente se les está dando a los ricos participación en el control de obras y recursos del pueblo, de modo que los capitalistas han incrementado sus fortunas rápidamente con ayuda del Gobierno. Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo es un ejemplo de ello, pues se le han otorgado obras por adjudicación directa y ha sido nombrado Consejero Empresarial del gobierno morenista. Pero al mismo tiempo se ha recortado la inversión al gasto público dejando a los pueblos en la miseria, y solo para este año los estados dejarán de percibir 70 mil millones de pesos, lo que se traduce en menos inversión en obras y servicios públicos elementales para el pueblo.

Las dadivas monetarias en forma de programas sociales no sacan de la pobreza a nadie, eso ya fue demostrado en virtud de que la pobreza sigue aumentando, por tanto, el papel de los trabajadores no se debe limitar a estar en desacuerdo con la política de un gobierno que ya demostró su servilismo con la burguesía nacional y extranjera, sino sumarse a la protesta social y exigir que se atiendan las demandas de los sectores olvidados, los trabajadores debemos apoyar a quienes se les ha tachado de radicales y opositores solo por el hecho de defender la tierra en donde viven, a quienes reclaman paz ante tanta delincuencia e inseguridad, a quienes piden respeto a sus derechos sociales, debemos apoyar a los campesinos, a los colonos, a los maestros, a los estudiantes y a todos aquellos que, de manera legítima, exigen justicia social.

Los trabajadores debemos estar al pendiente de lo que sucede en el mundo, pues el imperialismo representado por Estados Unidos está en decadencia y teme a otros países que avanzan más rápido como China o Rusia, que junto con los BRICS están planteando alternativas contra la subyugación económica, política y militar impuesta por el imperialismo norteamericano y sus aliados de Occidente, generando polos de desarrollo en los continentes y promoviendo la cooperación entre los pueblos con el objetivo de construir un nuevo orden mundial multipolar.

Por lo pronto, nuestra tarea inmediata es exigir que se generen las condiciones económicas y sociales para el desarrollo del pueblo de México, creando políticas públicas que en verdad favorezcan al pueblo trabajador y no solo al sistema empresarial de México. Exijamos empleos bien remunerados, que el gasto público se redistribuya donde más falta hace para poder crear la infraestructura que desarrolle nuestros pueblos, y que se le deje de cargar los impuestos sobre las espaldas de los más pobres, para que aquellos que ganan más sean los que paguen más impuestos, y estos recursos económicos se destinen para los programas de desarrollo social.

En otras palabras, los trabajadores debemos exigir un reparto más equitativo de la riqueza generada por los mexicanos, y esto solo será posible si nos organizamos y luchamos por construir una sociedad más justa, pues llegará el momento en que también tendremos que defender la patria, pero por lo menos debemos tener algo que ganar y no ser la carne de cañón defendiendo intereses ajenos.

5 comentarios en “Ante el servilismo del gobierno, ¿qué postura debemos tomar los trabajadores?”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio