medicina

Bernardino Ramazzini: padre de la Medicina del Trabajo

Arturo Castillo

Ramazzini nació el 4 de octubre de 1663 en la provincia de Módena, Italia, autor de varias obras entre las que destacan las “Constituciones epidémicas”, las “Efemérides barométricas” y un opúsculo sobre el “Petróleo” modenese, entre otras. Pero su obra maestra y por la que es conocido como el padre de la medicina del trabajo es el tratado De morbis artificum diatriba (Las enfermedades de los trabajadores), que fue escrito y publicado, originalmente en latín, en 1700. Inmediatamente después de su publicación obtuvo el reconocimiento como el primer tratado de medicina que hablaba específicamente sobre diversas enfermedades de los trabajadores (41 capítulos, más la disertación sobre las enfermedades de los intelectuales). Había dedicado su atención durante más de 20 años al estudio y atención de las enfermedades asociadas con ocupaciones específicas.

Ramazzini era un médico observador agudo y sensible a los problemas de los enfermos, su libro describe las experiencias a la cabecera de sus pacientes: el lugar de trabajo, de más de 50 oficios / profesiones, relata cómo intrigado por la rapidez con que procedía un plomero para destapar el drenaje de su casa, se enteró que sus colegas padecían de enrojecimiento conjuntival intenso que en ocasiones llevaba a la ceguera, atribuible a las emanaciones de los desechos humanos. Hizo su costumbre visitar los sitios de trabajo de sus pacientes por desagradable que fuera el lugar, el olor o las circunstancias. Desde entonces todos los médicos al proceder a la historia clínica preguntan, ¿en qué trabaja usted?

Sorprende que los determinantes laborales registrados hacen más de tres siglos, con los matices del progreso, sean los mismos, por ejemplo:

*Las enfermedades ocupacionales por ambientes con polvo, vapores de toda índole en vitrinas, curtidurías, minas, fábricas y talleres con manejo de mercurio o vitriolo (ácidos inorgánicos) en la Italia del siglo XVII, que no solo siguen vigentes, sino que se han agregado una legión adicional como el asbesto, el ántrax de los cardadores, miles de compuestos químicos orgánicos e inorgánicos, la mayoría tóxicos en grado variable.

*Al ruido inevitable en las forjas y herrerías se agregan ahora la hipoacusia de los músicos del rock que a edades muy tempranas han perdido 30 por ciento de su capacidad auditiva o la experiencia desagradable de las jornadas de la Bolsa y los empleados de pista en aeropuertos.

*Al ambiente físico de calor, frío, humedad y sequedad de panaderos, ladrilleros, sopladores de vidrio, lavanderías; en nuestro tiempo se agregan ahora las radiaciones ionizantes de los rayos X, la industria nuclear, los vuelos estratosféricos y los espaciales.

*A los manejadores de sustancias en la vida diaria de la Italia del siglo XVII como yeseros, caleros, tabacaleros, vinateros, curtidores, salineros, jaboneros, aceiteros y boticarios, entre otros. La tecnología y la química han agregado varios millones de moléculas nuevas útiles en la industria y que han resultado nocivas a los trabajadores. Baste recordar el cáncer de vejiga en los trabajadores de la industria alemana de las anilinas (compuesto químico), los sarcomas óseos en las mujeres de Estados Unidos que pintaban los relojes luminiscentes con sales de torios (metal radiactivo) o la ginecomastia (Inflamación del tejido mamario masculino debido a una reducción de las hormonas masculinas) en los trabajadores de una planta de esteroides en el estado de Morelos.

Las advertencias o recomendaciones de Ramazzini para protección en el trabajo tienen validez actual: ventilar los lugares de labor, purificar el aire, usar el equivalente de los cubrebocas y mascarillas actuales, destacaba la importancia de la medicina pública, de la iniciativa del Estado y no solamente en ocasión de las terribles epidemias, expone que la clase dirigente debe tener interés material y moral en evitar que las clases subordinadas padezcan de ciertas enfermedades.

Entre las consecuencias de la afortunada empresa iniciada por el médico italiano esta la inclusión del derecho a la salud de los trabajadores en la legislación de casi todos los países del mundo. El libro de importancia creciente a juzgar, según informe de la Organización Mundial de la Salud en noviembre del año 2000, por las 330,000 defunciones acaecidas anualmente resultado de 217 millones de enfermedades de índole laboral y 250 millones de lesiones acontecidas durante el trabajo.

El método usado por Ramazzini en su tratado, en cada capítulo, sobre las labores peligrosas puede ser esquematizado de la manera siguiente:

1.- Descripción de la tecnología;

2.- Examen clínico del trabajador, dirigido a verificar los efectos derivados probablemente del trabajo desarrollado, además, también dirigido a verificar los mismos efectos ya conocidos en otros trabajadores que han desarrollado la misma profesión y que, más en general, pertenecen al mismo estrato social;

3.- Discusión de la terapia, de los remedios que se aplican tanto a los individuos como también al ambiente de trabajo;

4.- Propuesta de normas de comportamiento, de vida, de trabajo y, por tanto, de obligación para sustituir una norma peligrosa pero impuesta por el ordenamiento social y, más en particular por la injusticia, por la codicia de la ganancia producto de este ordenamiento social.

El mejor homenaje a la entrega de Ramazzini por la protección de las clases laborantes, consiste en que los trabajadores exijamos no solo el cumplimiento de las medidas sanitarias en los centros de trabajo, sino que tomemos en nuestras manos y hagamos realidad las medidas que los gobiernos al servicio del capital jamás cumplirán.

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