Ricardo Torres
Finalmente, el equipo de España se coronó campeón por segunda vez en su historia al vencer 1-0 a Argentina el pasado 19 de julio (la primera vez lo hizo en 2010, en Sudáfrica, al ganar 1-0 a Países Bajos). Esta última final España-Argentina desafortunadamente no fue el encuentro que muchos esperábamos. España controló la posesión del balón y buscó definir el partido en el tiempo reglamentario, mientras que Argentina adoptó una postura defensiva, buscando mantener el empate para llevar el encuentro a la tanda de penales. Argentina no realizó ni un solo disparo a la portería contraria durante los 120 minutos de juego. Además, el equipo sudamericano tuvo que jugar parte del encuentro con un hombre menos tras la expulsión de Enzo Fernández.
Así las cosas, tras un empate sin goles en los 90 minutos reglamentarios, el marcador se movió hasta el primer minuto del segundo tiempo extra: Ferran Torres anotó un potente zurdazo a bocajarro en el arco del “Dibu” Martínez, el único tanto del partido tras un centro de cabeza por parte de Nico Williams. Sin duda, un merecido triunfo español por ser el mejor equipo y el que menos goles recibió durante todo el torneo (solo uno en ocho partidos). A diferencia de otros equipos defensivos, España utilizó siempre una presión alta hacia la ofensiva y una clara posesión en el dominio del balón.
En lo futbolístico, a mi juicio, el Mundial de 2026 presentó un muy buen nivel de juego, constatamos la creciente competitividad de selecciones consideradas menores, especialmente aquellas provenientes de África, de modo que pudimos disfrutar de encuentros muy parejos, de alta intensidad y dramatismo, partidos vibrantes con épicas remontadas. Como botón de muestra están los encuentros entre Bélgica contra Senegal, en donde los africanos ganaban 2-0, eran muy superiores, pero faltando 5 minutos para terminar el tiempo reglamentario, Bélgica empata el partido, se van a tiempos extras y en el último minuto Bélgica anota en tiro penal y vence a Senegal; Paraguay contra Alemania, donde los teutones estuvieron siempre a la ofensiva, en un encuentro cerrado donde los paraguayos mantuvieron una ofensiva intermitente con un ordenado bloque a la defensiva, en tiempo reglamentario empataron 1-1 y en la tanda de penales, en muerte súbita, Paraguay venció a Alemania y eliminó así a una de las selecciones favoritas del torneo; Argentina contra Cabo Verde, un partidazo, el mejor del torneo, los campeones anotan el primer gol, pero en el segundo tiempo los aguerridos africanos empatan el partido 1-1, se va a tiempos extras, los albicelestes anotan nuevamente para irse arriba en el marcador 2-1, pero vendría el mejor gol del mundial, desde la portería defendida con gallardía por Vozinha, con personalidad y buen toque de balón, salen jugando los africanos y después de una docena de pases de primera intención Sidny Lopes Cabral, desde los linderos del área grande, lanza un disparo al ángulo superior izquierdo del arco del “Dibu” Martínez, imparable, era el empate 2-2, sin embargo, a unos minutos de terminar los tiempos extras, Argentina anota el tercer gol y vence a los africanos; Argentina contra Egipto, otro partidazo, inspirados los egipcios en la mejor actuación de su historia vencían a los argentinos 2-0, y faltando 12 minutos para terminar el encuentro, los campeones sacaron la casta y anotaron tres goles remontando el marcador 3-2.
Por otro lado, sería difícil omitir la buena actuación del equipo mexicano dirigido por Javier Aguirre que venció a Sudáfrica 2-0, a Corea del Sur 1-0 y a República Checa 3-0, en la fase de grupos, para luego imponerse 2-0 frente a Ecuador en los dieciseisavos de final, sumando así 12 puntos sin recibir gol. Aunque finalmente fueron eliminados en los cuartos de final, al caer 3-2 ante Inglaterra. México concluyó así en el noveno lugar de la tabla general del torneo. Una actuación muy por encima de lo esperado. Asimismo, me parece relevante destacar la participación de Katia Itzel García Mendoza, la primera mujer mexicana y latinoamericana en pitar un partido de un Mundial varonil como silbante central en el encuentro donde Países Bajos derrotó 3-1 a Túnez. ¡Enhorabuena por la participación femenina en el futbol!
Mención aparte merece el triunfo de Argentina sobre Inglaterra, un encuentro también memorable, los ingleses ganaban 1-0 y a unos minutos de concluir el encuentro los albicelestes de nuevo sacaron la casta, anotaron dos goles y remontaron el marcador 2-1. Un triunfo que reivindicó el legado de Maradona y conectó con la sociedad argentina. Lo singular vino al terminar el encuentro. En una sábana de hotel pintada con aerosol por un grupo de hinchas que desde la tribuna la lanzó a la cancha, cuya leyenda era “Las Malvinas son argentinas”, fue recogida por los jugadores de la selección quienes la mostraron como estandarte para que millones de personas en el mundo la vieran, rompiendo la censura impuesta por la FIFA y desatando la furia del presidente argentino, el fascista lamebotas del imperio Javier Milei. Un triunfo que trascendió históricamente lo deportivo para convertirse en un símbolo de soberanía, identidad popular y reivindicación política sobre el viejo colonialismo inglés.
En este mismo sentido, durante el Mundial 2026 observamos el inevitable reflejo de la situación económica, política y militar que se vive en el planeta: la arrogancia e imposición del imperialismo norteamericano en acontecimientos que van desde la intervención directa en decisiones deportivas hasta el uso de la maquinaria estatal para imponer condiciones de seguridad.
Provocó indignación internacional el caso de Omar Abdulkadir Artan, arbitro proveniente de Somalia, galardonado como el árbitro del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol, a quien se le negó el ingreso a Estados Unidos a pesar de poseer una visa válida y un pasaporte diplomático. Fue detenido e interrogado durante 11 horas en el Aeropuerto Internacional de Miami antes de ser deportado. De modo que las políticas de inmigración norteamericanas prevalecieron sobre la certificación arbitral que la FIFA extendiera a Omar A. Artan.
La selección de Irán sufrió un acoso permanente. En el contexto de los criminales ataques militares y bombardeos de Estados Unidos e Israel en territorio iraní, durante el Mundial la selección de Irán compitió bajo un régimen de vigilancia extrema, estigmatización y desgaste logístico. A diferencia del resto de las selecciones, el equipo de Irán recibió la orden de entrar y salir de territorio estadounidense el mismo día de sus partidos. Debido a estas restricciones, el equipo se vio obligado a establecer su campamento base en Tijuana, México, teniendo que desplazarse a Los Ángeles y Seattle únicamente para jugar y regresar de inmediato a territorio mexicano. A pesar de todo ello, la selección de Irán realizó un destacado desempeño en la fase de grupos, fue eliminada a pesar de no haber perdido ningún encuentro, ya que sólo acumuló tres puntos tras empatar sus tres partidos: contra Nueva Zelanda, Bélgica y un partidazo contra Egipto. Destaco el emotivo agradecimiento del equipo iraní a México y a su afición por la hospitalidad recibida durante toda su estancia.
Otro de los casos más sobresalientes de injerencia política fue la intervención directa de Donald Trump para que la FIFA suspendiera la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, que había sido expulsado con tarjeta roja durante el encuentro de Estados Unidos contra Bosnia Herzegovina, de este modo se habilitó al delantero para participar en el encuentro de octavos de final contra Bélgica. A pesar de la absurda maniobra, la habilitación de Balogun no le sirvió para nada a Estados Unidos, finalmente el buen futbol de Bélgica se impuso sobre la soberbia de Trump, ya que los estadounidenses fueron eliminados con un aplastante 4-1.
En el terreno económico, como ya se advertía, las grandes corporaciones multinacionales resultaron beneficiadas. Miles de millones de dólares de ganancias por derechos de difusión, de comercialización, licencias, derechos de hostelería, transporte y venta de entradas. Y en su delirio financiero, como si fueran los amos del mundo, días después de concluido el torneo, el imperialismo norteamericano propuso, a través de la FIFA, privatizar aspectos de la gestión del Mundial a través de la creación de una entidad comercial externa que administre los torneos más lucrativos del organismo estableciendo una filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE) que se encargaría de gestionar el negocio comercial y los derechos de las principales competiciones de la FIFA, incluyendo la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. Negocio redondo.
Ante ese manejo comercial y financiero del futbol, reivindicar y celebrar el buen futbol del Mundial mostrado en las canchas, no es una posición contemplativa para aceptar la manipulación social que los dueños del capital han hecho de este deporte, sino una expresión final de victoria y exaltación al talento, destreza, creatividad y alegría que genera el hermoso deporte del futbol, frente a los abyectos intentos del capital de convertirlo sólo en mercancía. No lo permitamos.



