Condiciones laborales en la empresa textil Nien Hsing

Renata Aguilar

“Mis compañeras quieren continuar trabajando, pero es tanto el dolor de los pies o la espalda, que, al menos una vez al mes, han tenido que retirarse antes de la jornada”. Así se expresó Leticia, una trabajadora de Nien Hsing, una empresa ubicada en Ciudad Victoria, Tamaulipas, que se dedica a la producción textil. La actividad que le corresponde hacer a Leticia es “unir los hilos”, esto lo hace durante 8 horas, 6 días a la semana. ¿A qué obstáculos se enfrenta en su rutina diaria?, ¿cuáles son las consecuencias de las condiciones en que labora? Veamos.

Nien Hsing Textile es una empresa taiwanesa reconocida como uno de los mayores fabricantes mundiales de pantalones vaqueros. Fue fundada en 1986, la compañía expandió sus operaciones a nivel internacional, estableciendo su planta en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en el año de 1998. Es decir, lleva 27 años en México. Aunque en nuestro país no hay reportes concretos de prácticas de extrema explotación laboral, sí las hay en otras de sus plantas, por ejemplo, en Lesoto (África), donde también se documentaron casos de violencia y acoso sexual hacia las trabajadoras, según un informe de Worker Rights Consortium. No obstante, describiremos sucintamente algunas de las condiciones laborales de su planta en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Antes de iniciar la jornada el primer obstáculo es el transporte, este es proporcionado por la empresa, sin embargo, se encuentra en pésimas condiciones, de tal manera que se descompone a menudo, “es muy común que el camión se descomponga y lleguemos tarde al trabajo, y eso nos afecta porque también salimos más tarde. Ya le hemos dicho al sindicato, pero no hace nada”.

Al llegar a la empresa, durante la jornada, unir los hilos exige permanecer de pie todo el turno. Esta situación provoca dolor en los pies y la espalda durante el trabajo e incluso estando en casa el dolor permanece. “A veces no vamos a laborar uno o dos días porque, aunque queramos ir, no podemos, hasta que la pesadez de los pies y el dolor de espalda disminuya”. Aproximadamente 300 hilos son los que Leticia coloca al día, no importa si tiene contratiempos, por ejemplo, si la máquina se apaga, pues debe estar alerta para encenderla de nuevo; o si el hilo se revienta, algo que ocurre con frecuencia, tiene entonces que acomodarlo y continuar la actividad. La hora de comida tampoco es un impedimento para detener sus labores, las trabajadoras no salen a comer juntas, -son cuatro compañeras en el área de hilado- salen de una por una, pues la producción no puede detenerse. Mientras una come, la otra hace la actividad correspondiente.

 

Por otro lado, somos seres humanos y nos equivocamos. ¿Qué hacer en esos casos? “Si llegamos a meter un hilo que no es, porque estamos ya cansados de hacer lo mismo y se nos barre, nos hacen firmar una hoja en la que nos hacemos responsables de la equivocación. A veces, como castigo por equivocarnos, nos suspenden 8 o 5 días sin salario, si andan de buenas, nos mandan a barrer o limpiar los baños”. Es decir, el patrón no acepta que existan errores humanos y así los castiga.

También ocurren accidentes, “por lo regular nos machucamos los dedos con la máquina, pero son muchos requerimientos para que nos atiendan. Tenemos que andar llenando muchos documentos, nos hacen muchas preguntas, por ejemplo, ¿cómo fue que metimos la mano?, pero nadie mete la mano para machucarse, son preguntas capciosas para justificar que no nos quieren pagar el 100% de la curación”. “Hace menos de un mes, un nicaragüense iba a arreglar una máquina que se desbarató, pero como era nuevo y no le sabía, se le volaron tres dedos. Lo peor fue que ocurrió de noche, y en la noche no hay enfermeras”.

Además de los accidentes laborales, la empresa tiene un esquema de turnos rotativos que daña la salud de los trabajadores. Así, entre el cansancio y la monotonía, Leticia trabaja 8 horas seguidas bajo este esquema. Existen tres turnos: de 7 a.m. a 3 p.m.; de 3 p.m. a 11 p.m.; y de 11 p.m. a 7 a.m. La constante rotación altera el ciclo del sueño y desordena la rutina diaria. “Cuando por fin me acostumbro al turno matutino, me cambian al nocturno y es un choque con el sueño. Siento que no dormí en todo el día, aunque haya descansado un rato en la tarde”. Además de afectar el descanso, también trastorna los horarios de comida y la vida cotidiana, una forma de explotación poco mencionada, pero con serias consecuencias para la salud.

¿Qué hay del salario? El salario de Leticia es el mínimo, es decir, 278 pesos diarios más algunas prestaciones, lo que solo le permite vivir al día y mantener a su hija que cursa la preparatoria. Es madre soltera y no tiene ningún otro ingreso.

Más allá de lo dicho, los trabajadores perciben otros problemas en su día a día, algunos obreros son tratados de manera distinta. “Porque hay favoritismo de los administrativos por algunos trabajadores que “les caen bien” esto se manifiesta en que “no les exigen como a todos e incluso les permiten algunas faltas, pero a otros nos están moleste y moleste por cualquier cosa”. Esto podría parecer algo nimio, pero en realidad es una táctica de la empresa para dividir a los trabajadores.

¿Qué pasa con el sindicato? “El sindicato actual está peor que el anterior, a este le dan dinero para que organice alguna fiestecita, pero hasta parte de ese dinero se clavan, ni que decir que vayan a luchar por mejores condiciones laborales”.

La situación en la fábrica Nien Hsing Textile en Ciudad Victoria, es la expresión de lo que ocurre en muchas otras fábricas, que más allá del estrés y la monotonía, está marcada por los accidentes y las enfermedades laborales, bajos salarios, prácticas ilegales de control y presión a los obreros, así como desunión entre los trabajadores.

Un sindicato que esté formado por los propios obreros podría redundar en mayor comunicación entre estos, para emprender luchas que puedan mejorar sus condiciones laborales, desde un mejor transporte colectivo, hasta el pago de horas extras, mejor atención a la salud, e incluso, un mejor salario. Un sindicato tiene el poder de negociación colectiva y puede exigir a la empresa la revisión del contrato colectivo celebrado con los trabajadores y en caso de que esta se niegue, puede, incluso, utilizar el mecanismo de huelga, entre otras cosas.

En el Informador Obrero estamos a disposición de todos aquellos trabajadores que quieran luchar por mejorar sus condiciones laborales.

 

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