Crecimiento de la inseguridad en México: otro síntoma de crisis económica, política y social

Rosa Espinoza

Cada día nos encontramos con más y nuevos eventos de violencia en nuestro país, tan sólo en los últimos días conocimos de terribles y trágicos sucesos, sólo por mencionar los más relevantes: el día 20 de mayo fueron asesinados dos altos funcionarios de la Ciudad de México, se trata de Ximena Guzmán Cuevas, Secretaria Particular de Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y de quien se desempeñara como Coordinador de asesores del gobierno capitalino  José Muñoz Vega; por otra parte, se dio a conocer que el pasado 25 de mayo desaparecieron los cinco integrantes del grupo musical Fugitivo en Reynosa, Tamaulipas, para posteriormente informar que fueron encontrados sin vida los cuerpos de los cinco jóvenes, aunque no se ha determinado si en efecto los restos encontrados pertenecen a las víctimas. Son noticias que hasta nos parecen de lo más normal, lamentablemente nos vamos acostumbrando a saber de enfrentamientos y muertos en diversas partes del país, de asesinatos, feminicidios, desaparecidos y otros ilícitos.

Tan grave es la crisis de seguridad en México que el propio Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) registra que el 73% de los mexicanos se sienten inseguros en el país, la situación se agrava debido a la errónea política del gobierno de la 4T de “abrazos no balazos” que ha permitido que el crimen organizado se enseñoree en todos los ámbitos de la sociedad, ha permeado todas las instituciones de gobierno, sin respetar color, personaje ni partido político. Las estadísticas oficiales registran 70 homicidios a diario y según la Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH) refiere que la asociación denominada ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project) considera queMéxico ocupa el cuarto lugar como el país con el conflicto más extremo del mundo, solo Palestina, Myanmar y Siria presentan niveles de violencia más altos. Con más de 30,000 asesinatos registrados en 2024, la crisis de seguridad en el país es insostenible”.

Por un lado, el incremento de la inseguridad y, por el otro, la falta de empleos bien remunerados, la pobreza y la falta de condiciones dignas de vivienda, de un adecuado sistema de salud, la falta de educación y de mejores condiciones de trabajo tienen al pueblo trabajador sumido en el marasmo social y político, carente de todo lo necesario para una vida digna.

Para la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, el problema de inseguridad se está atendiendo y consideró que hay avances de la estrategia “Atención a las Causas” con enfoque en cultura, arte y prevención, como parte integral de la Estrategia Nacional de Seguridad del Gobierno de México; y de acuerdo con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez “La cultura es la principal herramienta de transformación”, según sus declaraciones el día 20 de mayo, a pesar de que los hechos a diario desmienten esas afirmaciones, tan sólo en los días subsecuentes se siguieron acumulando homicidios, desapariciones y el crimen organizado sigue haciendo de las suyas sin que haya alguna fuerza capaz de detenerlo.

En la misma jornada electoral del 1° de junio para elegir a jueces y magistrados del Poder Judicial, se registraron nuevos hechos de violencia, tal es el caso del atentado en contra de la operadora de Movimiento Ciudadano (MC) en Veracruz y las casillas que no pudieron instalarse en Chiapas y Michoacán, en puntos porcentuales se refiere que fue mínimo el impacto de la inseguridad, pero también fue mínima la participación ciudadana en dicho ejercicio electoral.

Cabe destacar que para la presidenta de la República el impacto del crimen organizado en la vida social es mínimo y se restringe a sólo algunas entidades federativas, pero la “Estrategia Nacional de Seguridad del Gobierno de México” simplemente no da resultados o cuando menos no da los resultados que los mexicanos queremos, que los mexicanos necesitamos para vivir sin la zozobra de sufrir en carne propia o la de nuestra familia los crímenes que a diario nos reportan los medios de comunicación se están cometiendo.

Para el gobierno de la 4T el problema de la inseguridad se está combatiendo con cultura no con acciones firmes y directas en contra del crimen organizado, igual sucede con otros aspectos de la vida social, a saber:  en cuanto al tema de la educación a pesar de las movilizaciones de los maestros y de la pésima calidad educativa que ahora vivimos, en educación no hay problema; si se trata de la salud, tampoco hay problema aunque todos sabemos que no hay medicamentos ni médicos ni hospitales y clínicas que atiendan debidamente al pueblo trabajador; en relación con el empleo y la seguridad laboral, los datos oficiales también nos hablan a las claras que en México no hay suficientes empleos, que el salario mínimo es insuficiente para las necesidades básicas de una familia trabajadora, en este rubro el gobierno de la 4T presume que impulsa algunas reformas que supuestamente beneficiarán a la clase trabajadora como la jornada laboral de las 40 horas, pero eso será hasta el 2030 y habría que ver qué tan efectiva puede ser la medida pues en la actualidad a pesar de existir en la jornada laboral un límite de 48 horas semanales, se siguen generando prolongadas jornadas, escondidas en el tiempo extra o en el trabajo a destajo que realizan los trabajadores.

La crisis no solo es en materia de seguridad pública, sino también en todos los demás ámbitos de la vida social: en educación, en falta de vivienda digna, en falta de un sistema de salud, en falta de mejores condiciones de trabajo, en la falta de una auténtica democracia, y todo ello obedece a que el gobierno de la 4T que presume ser de izquierda y que se desgañita diciendo que el pueblo “sabio” lo respalda, en realidad es un gobierno que defiende los intereses de las clases poderosas, el Estado mexicano es capitalista y resguarda los intereses del gran capital.

El pueblo pobre de México sigue teniendo pendiente la tarea de formar un auténtico partido político de la clase trabajadora, que acabe con las ilusiones de que los problemas sociales se van a resolver con la buena voluntad de sus gobernantes y con estrategias demagógicas, que no van al fondo de los problemas. La clase obrera mexicana organizada en un partido político debe conquistar el poder político de la nación para, en serio, resolver los problemas que la agobian en todos los órdenes de la vida económica, política y social del país.

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