Nelson Kamo
Una crítica frecuente y distorsionada de este principio argumenta que, si se garantiza la satisfacción de las necesidades de un individuo o grupo de personas, independientemente del esfuerzo de cada uno, se elimina el incentivo para trabajar, promoviendo así la vagancia y engendrando pobreza generalizada.
Esta errónea interpretación ignora por completo la primera parte de la frase: «De cada cual según su capacidad». El principio exige la contribución activa de cada persona en la medida de sus facultades y habilidades. La idea no es que unos trabajen para mantener a otros que no lo hacen, sino que la base económica de una sociedad más equitativa es la participación universal y voluntaria en un sistema de cooperación. La vagancia no sería funcional ni socialmente aceptable en la proyección futura de este modelo económico. La crítica suele destacar los incentivos del capitalismo (como el miedo al hambre o la codicia) sobre un sistema con una lógica social y motivacional completamente diferente, donde el trabajo ha dejado de ser una mera obligación para la supervivencia y se convierte en una actividad libre y creativa.
Significa que cada miembro de la sociedad contribuye con su trabajo a la creación de la riqueza común. La clave está en el enunciado «según su capacidad»: no es una exigencia de esfuerzo sobrehumano, sino una contribución basada en la salud y las posibilidades reales de cada individuo. Un científico contribuye con su investigación, un artista con su obra, un médico con su cuidado, un técnico con su mantenimiento, etc. Es un sistema que busca la plena realización del potencial humano en el trabajo, no su explotación.
La otra parte de la frase «a cada cual según su necesidad» significa que cada persona tiene derecho a recibir de la riqueza social lo necesario para vivir una existencia plena. Las «necesidades» no se limitan a la comida, la vivienda y la salud, sino que se expanden a la educación, el deporte, la cultura, el arte y el desarrollo personal. La distribución no es igualitaria de forma rígida (todos exactamente lo mismo), sino equitativa según las necesidades particulares (una persona con una discapacidad puede necesitar más recursos para tener la misma calidad de vida que otra).
El capitalismo se basa en contradicciones inherentes que este principio busca superar:
- Contradicción entre la producción social y la apropiación privada: la mayoría de la población trabaja para generar riqueza, sin embargo, esta se la apropian unos pocos dueños del capital.
- Contradicción entre la planificación dentro de la empresa y la anarquía del mercado: las empresas planifican eficientemente su producción, pero a nivel social reina la competencia caótica, llevando a crisis de sobreproducción y despidos masivos.
Hoy, el mundo produce alimentos suficientes para más personas de las que existen, pero el hambre persiste porque la distribución responde a la lógica del lucro, no de la necesidad. La automatización, que podría liberar a la humanidad de trabajos tediosos, se vive como una amenaza de desempleo y pobreza.
Bien lo dijo Marx “proletarios de todo el mundo uníos”, solo la unión de la clase trabajadora en la construcción de un modelo económico, la unión de los trabajadores en un solo plan de lucha encausado a liberarse de los opresores, los llevará a la victoria construyendo una sociedad más justa y solidaria donde podrá aplicarse con plenitud el principio «de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad».



