Derechos laborales: letra muerta de una Constitución silenciada

Rodrigo Bobadilla

El artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos proclama que “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil”, y que el Estado debe asegurar su cumplimiento. Sin embargo, ese mandato constitucional ha sido sistemáticamente burlado. Las leyes están escritas, pero no se cumplen; los derechos existen, pero se pisotean.

Millones de trabajadores sobreviven en medio de la miseria, despojados de contratos colectivos, sin seguridad social, sin prestaciones, atrapados en jornadas extenuantes, con salarios miserables y entornos laborales que los exponen al abuso y al peligro. Este incumplimiento no es casual: es funcional al orden capitalista que vive de la explotación del trabajo asalariado.

La desinformación, la atomización y el abandono han fragmentado al proletariado. Su fuerza colectiva ha sido saboteada por intereses ajenos, especialmente por los patrones y los sindicatos charros a su servicio, representantes traidores agrupados bajo estructuras que responden más al patrón que al obrero. Estos aparatos corruptos se han convertido en cómplices de la explotación, mientras millones de trabajadores carecen de una representación sindical real y combativa.

La clase trabajadora no tiene medios de producción. Solo tiene su fuerza de trabajo, que vende a diario para poder comer. Y, aun así, es el motor que sostiene toda la economía nacional. Pero el Estado y los gobiernos neoliberales la han invisibilizado bajo el discurso engañoso de que “todos somos clase media”, en un intento por borrar las condiciones materiales de miseria, explotación y desigualdad que padecen los verdaderos productores de riqueza.

Ya basta. No necesitamos promesas vacías ni discursos paternalistas. Necesitamos organización obrera, no un sindicato domesticado, sino revolucionario, que defienda de verdad a la clase trabajadora. Necesitamos educación política para conocer nuestros derechos y entender cómo y por qué nos los han arrebatado.

Una clase trabajadora consciente y organizada no solo defiende sus derechos: los conquista. Y en ese proceso, construye una sociedad más justa. Como enseñó el gran Carlos Marx: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

1 comentario en “Derechos laborales: letra muerta de una Constitución silenciada”

  1. Hola ,
     
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    ¿Cuál es el precio si queremos anunciarnos en su sitio?

    Nota: el artículo no debe tener ninguna marca como patrocinado o publicitario.
    Salud
    Gael Kerdanet   

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