Injusticia Laboral

Despido injustificado y salarios caídos

Humberto Castro

Desde la promulgación de Ley Federal del Trabajo (LFT) en 1931 y su ratificación en la reforma laboral de 1970, al momento de existir el despido de un trabajador y haber sido sometido a juicio, en donde al final del mismo se demostraba que había sido de manera injustificada, el trabajador despedido tenía el derecho de recibir una indemnización constitucional, la prima de antigüedad, las partes proporcionales de aguinaldo y vacaciones, más los salarios caídos (vencidos) durante el tiempo que durara el juicio. Eso estaba claramente establecido en el artículo 48 de la LFT de 1970.

Sin embargo, en la reforma laboral de 2012 los salarios vencidos se limitaron desde la fecha del despido hasta por un periodo máximo de 12 meses, más los intereses que se generen sobre el importe de 15 meses de salario a razón del 2 por ciento mensual capitalizable al momento del pago.

Cabe aclarar que muchos juicios por despido injustificado se prolongaban por varios años, algunos hablaban de un promedio de cuatro o cinco años por la lentitud de las Juntas de Conciliación y Arbitraje y la mañosa injerencia patronal, de tal manera que cuando las empresas perdían los juicios se les hacía muy caro pagar los salarios caídos o vencidos de toda la duración del juicio.

Por esta razón las organizaciones patronales estuvieron presionando al Gobierno durante muchos años para eliminar este derecho de los trabajadores y por fin lo lograron en el último año de la administración neoliberal de Felipe Calderón Hinojosa. En la reforma de noviembre de 2012 se modificó este derecho de los trabajadores y les dejaron solo los salarios vencidos correspondientes a 12 meses de salarios caídos, tardara lo que tardara el juicio. En una palabra, el Gobierno abarató el despido injustificado de los trabajadores en favor de los patrones.

Hasta la fecha, los trabajadores despedidos injustamente siguen sufriendo este atropello laboral. En 2018 llegó al Gobierno el partido morenista que de palabra se dice enemigo del neoliberalismo pero que, en los hechos, siguen defendiendo los intereses de los patrones. El 1° de mayo de 2019 morena reformó la LFT, sin embargo, ni por asomo modificó esta injusta norma neoliberal, no se restituyó este derecho en favor de los trabajadores y hasta el momento, al final del primer sexenio morenista, siguen las cosas igual en esta materia.

A pesar del abaratamiento del despido injustificado contra los trabajadores varios patrones siguen todavía inconformes. Algunos desearían que al trabajador se le pudiera correr del empleo, despedirlo del trabajo al capricho del empleador sin pagarle absolutamente nada, casi quisieran echarlo a la calle y que este regresara a besarles la mano en agradecimiento.

Como resultado de esta actitud, existen patrones que se oponen a respetar el artículo 48 de la LFT que señala que cuando un trabajador es despedido, si no existe arreglo conciliatorio y se demuestra que fue de manera injustificada, tiene derecho a que se le reinstale “en el trabajo que desempeñaba, o que se le indemnice con el importe de tres meses de salario, a razón del que corresponda a la fecha en que se realice el pago”.

No obstante, hay patrones que incluso no están de acuerdo que, a los trabajadores despedidos de manera injustificada, se les pague con base en el salario diario y han promovido amparos y revisiones de amparo porque quieren que a estos empleados se les pague con base en Unidades de Medida y Actualización (UMAS).

Un caso reciente es el de una aseguradora que se fue a la revisión del amparo ante un Tribunal Colegiado de Circuito que la condenaba a pagar una indemnización usando como base el salario mínimo y más adelante la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió en contra de la empresa y sentó jurisprudencia donde acordaron los ministros que el salario debe usarse para el pago de las indemnizaciones y que la referencia salarial (y no la UMA) debe usarse para el pago de pensiones.

Como vemos, la voracidad de los patrones no tiene límite. Los patrones siempre hacen y harán todo lo posible por conservar intacta la ganancia que producen los obreros, siempre harán todo lo posible para acrecentar su riqueza sin importarles la difícil situación que enfrentan los trabajadores. Le pagan poco salario al trabajador, en muchos casos no le reparten utilidades, les pagan poco aguinaldo, los maltratan y todavía quieren despedirlos con una cantidad miserable. No es justo. Por eso el trabajador debe organizarse con sus hermanos de clase para enfrentar los atropellos y malos tratos y demandar un mejor ingreso para tener una vida más digna.

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