Detrás de tu ropa, ¿qué oculta la industria textil?

Nataly Barrera 

La industria textil en México concentra empresas dedicadas a la fabricación de telas, acabados de productos textiles y fabricación de telas recubiertas, preparación e hilado de fibras textiles y fabricación de hilos. Como podemos observar la rama textil, es, entre otras cosas, todo lo que tenga que ver con la vestimenta del ser humano, por tal motivo es una rama de las más demandadas, así es que cada que te vistas, recuerda que tu ropa tiene más de una historia injusta de explotación laboral y, por tal motivo, me es necesario redactar grosso modo la forma tan cruel en la que se vive dentro de las fábricas textiles, donde los únicos vulnerable somos los trabajadores, sobre todo las mujeres que buscamos como ganarnos la vida, aunque esto represente un salario bajo, la ausencia de derechos laborales y estar expuesta a violencia laboral. 

Salario bajo: en México la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) aprobó un aumento del 20 por ciento para el 2024. El Salario Mínimo General pasó de 207.44 a 248.93 pesos diarios y el monto para el norte del país subió de 312.41 a 374.89 pesos diarios. Sin embargo, este monto del salario mínimo no alcanza siquiera para la canasta básica y no hablemos de poder solventar, por ejemplo, alguna enfermedad. Pero si este salario lo comparamos con el salario de una costurera de Estados Unidos que equivale a 15,26 dólares por hora (259.57 pesos), nos damos cuenta que gana por hora el salario de un día de una costurera de México. 

Ausencia de derechos laborales: la rama textil tiene diferentes maneras de evadir dichos derechos. Las fábricas que están oficialmente registradas, tienen la oportunidad de someter al trabajador, de no respetar las cláusulas de un Contrato Colectivo de Trabajo, ya que existe una gran demanda de personas que buscan trabajo las cuales están dispuestas ante cualquier despido así sea injustificado y los sindicatos nunca acuden a beneficio del trabajador o están coludidos con el patrón. También dentro de esta rama se abre la posibilidad de empleo de maquila donde la empresa evade sus obligaciones con el trabajador, al pagarle por el número de prendas entregadas, de esta forma la empresa se ahorra un inmueble, maquinaria, pagar los servicios e impuestos, y se vuelve responsabilidad del maquilador, que este a su vez forma pequeños talleres clandestinos en las zonas rurales donde los trabajadores no tienen ninguna prestación que establece la Ley Federal del Trabajo (LFT).  

Violencia laboral: hay tres tipos y muchos de nosotros los hemos vivido, pero desconocemos qué podemos hacer legalmente para impedirlo, por lo cual no debemos sentirnos impotentes en nuestro trabajo.  

  1. Agresión física: te dan golpes en la cabeza o espalda, es una forma que los encargados tienen  para apresurarte, te avientan el trabajo, cuando llegas a pararte de la máquina te siguen y hasta te llegan a aventar para que vuelvas a tu lugar, yo a los 13 años trabajé en una fábrica en el área de terminado y planchado, recuerdo que las planchas eran de vapor y se tenían que utilizar a una temperatura insoportable; no nos daban guantes y nosotras nos poníamos trapos del recorte para soportar el vapor, pero si en algún momento paraba el movimiento de mis manos la encargada no esperaba a que me acomodara estos trapos y me obligaba agarrar así la plancha  aún recuerdo las ampollas, el dolor y coraje que sentía pero me lo tenía que aguantar por la necesidad de trabajar. 
  2. Maltrato psicológico: te insultan,  humillan, te ponen apodos, por un permiso de una hora te lo justifican solo si te quedas más horas, puedes ir una vez al baño y en muchas fábricas estás obligada a esperar hasta tu tiempo de comida porque detienes la producción y si te levantas porque en verdad ya no aguantas te ponen en ridículo delante de los compañeros con palabras como tienes diarrea o fuga, toma una pastilla y no olvidemos si estamos en  nuestro ciclo menstrual porque hasta pañal debes llevar para evitar accidentes y el que te estés parando a cambiarte, cuando llegas a pedir un permiso siempre es con miedo pues ya sabemos la contestación burlona “Otra vez”, “no quieres tu trabajo”, y nuevamente estás en deuda con el  encargado(a). Otro ejemplo muy frecuente es cuando logramos pasar a otro cargo siempre lo atribuyen a que tuviste relaciones sexuales con tu patrón o encargado y ponen en duda tu inteligencia o tu capacidad, denigrándote, utilizando las amenazas comunes como “afuera hay más que quieren trabajar, si no quieres quedarte horas extras la puerta está muy grande”, esto como trabajadores las tenemos bien grabadas. 
  3. Agresión sexual: cuando te dan un beso sin tu consentimiento, se te arriman más de la cuenta, te manosean y el más grave te violan; en esta área muchas mujeres lo padecemos ya que hasta incluso para seguir teniendo tu trabajo muchas veces eres obligada y tienes que callar. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) en agosto del 2022 dijo que esto último es de lo que más hay, ya que 7.9 millones de mujeres en México han vivido violencia en el trabajo, pero 5.7 millones han recibido agresión sexual de las cuales 615 mil mujeres han sido violadas o han sufrido un intento de violación y 2 millones han sentido miedo de que les suceda. Esta cifra ha aumentado en 2.4 millones con el gobierno de López Obrador, ya que en el estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó que de 7.9 millones de mujeres trabajadoras, solo el 20 por ciento han podido reconocer algún tipo de violencia laboral porque muchas veces minimizamos las agresiones para no ser estigmatizadas como la “intensa” o la “loca”.  

Estos abusos suelen dejar en el trabajador cicatrices imborrables, ansiedad, depresión, ataque de pánico, trastorno del sueño, sentimientos vulnerables que nos afectan demasiado. En el artículo 3 Bis de la LFT dice que acoso es la violencia que proviene de un compañero o compañera del mismo rango. Y hostigamiento es cuando lo ejerce alguien con una jefatura o un cargo más alto que la víctima. 

Si tú trabajas en esta rama, defiende tus derechos y el de tus compañeros organizándote con ellos para el logro de un sindicato que los respalde y les brinde la confianza de no callar lo que se vive dentro de tu área laboral, para luchar por un salario digno, luchar por que los talleres dejen de ser clandestinos y cubran las prestaciones a cada trabajador. Luchemos para conseguir las mejores condiciones laborales y hagamos valer los derechos sindicales ya que, sólo así, cambiarán las condiciones de trabajo y tu propia seguridad.  

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