Arturo Ruiz
Hace unos cuantos días en que, por enésima vez, se anunciaba la interrupción del servicio de la Línea A del Metro de la Ciudad de México que corre de las estaciones de Pantitlán a La Paz, a las 9 de la noche, justo cuando la mayoría de obreros regresan a su domicilio después de una desgastante jornada laboral, inevitablemente se me vino a la mente un pasaje de la novela La madre, de Máximo Gorki, escrita en el año de 1906, en dónde se retrata el trayecto diario de los obreros de la fábrica metalúrgica a sus suburbios, caminando cansados, envueltos en hollín, y cómo el cansancio les quita la energía física y mental; o en la novela El talón de hierro de Jack London (1908) donde se detallan las penosas caminatas de la clase trabajadora de los suburbios de Chicago, quienes debían marchar durante horas debido a la falta de transporte accesible.
¡Es inevitable realizar esta comparación! Y me obliga a preguntar ¿qué sucede hoy a 120 años de distancia?
Hace algunas décadas se empezó a acuñar el concepto de “Cuidades Dormitorio”, para así nombrar a las ciudades que no podían garantizar oportunidades de empleo a su población, y que expulsan a diario una cantidad importante de sus habitantes cuyo estilo de vida sólo les permite llegar a descansar/dormir a sus hogares, pues se la pasan entre el trabajo, la escuela o el tráfico.
Me refiero a las cuidades dormitorio del oriente de valle de México, es decir, las que se encuentran en los municipios de Chalco, Valle de Chalco, Chimalhuacán, Los Reyes la Paz, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl y Chicoloapan, que en conjunto tienen una población que rebasa los 3 millones 126 mil 169 habitantes (COESPO censo 2020), de los cuales su Población Económicamente Activa asciende según indicadores consolidados del CIEPS del Estado de México a 1.7 millones de personas de las cuales solo aproximadamente 615 mil gozan de un empleo formal; empleos que no se encuentran en sus lugares de origen y, por tanto, la gran mayoría de los trabajadores debe realizar largos traslados de hasta 4 horas diarias hacia los centros corporativos de servicios e industriales formalizados de la Ciudad de México o el norponiente del Estado de México y de los cuales, en promedio, más de 208 mil 767 personas se trasladan diariamente por la Línea A del Metro de la Ciudad de México (Portal de Datos Abiertos de la CDMX).
Igual que hace más de 120 años, uno de los graves problemas que a diario tiene que enfrentar la clase obrera que vive en el oriente del Estado de México es la mala calidad en el transporte público: lo mismo sea metro, autobuses, combis, microbuses, etc.; a pesar de que los gobiernos municipales, estatales y federales en sus prepuestos de egresos anuncian millonarias inversiones para resolver estos problemas, lo cierto es que la solución a los mismos nomás no llega.
En el caso específico del Metro de la Ciudad de México el cual tuvo un presupuesto anual de 23 mil millones de pesos, según la morenista Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la CDMX, lo que representó un incremento histórico en la inversión destinada al Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, el mayor en su historia destinado al mantenimiento y mejoras en sus 12 líneas del Metro, además, se invertirán 6 mil 951 millones de pesos en proyectos de electromovilidad, lo que representa un aumento del 185 por ciento con respecto a 2024.
En el año 2025, a pesar de la muy anunciada inversión millonaria e histórica, el Metro de la CDMX registró más de 104 fallas y retrasos significativos. La Línea A, entre las más afectadas, sufrió más de 14 interrupciones críticas que se debieron a problemas de suministro de energía, rupturas de cables eléctricos (catenarias) e inundaciones durante la temporada de lluvias.
El cierre anunciado desde la estación Guelatao hasta la terminal La Paz dejó ver la gran cantidad de personas esperando una opción de transporte, desde unidades de RTP hasta unidades de taxis o de plataforma que incrementan su precio debido a la oferta y demanda del momento, situación completamente difícil para un obrero que vive en la parte alta de San Sebastián (La Paz), porque aún debe recorrer 16 kilómetros para llegar a su hogar y no hay autoridad que lo auxilie, es decir, el obrero esta abandonado a su suerte.
El 3 de junio del 2026, los cientos de miles de obreros que viven en el oriente mexiquense tuvieron una noche muy larga, los desalojaron del metro, no tuvieron muchas opciones de trasporte y cuando lo encontraron resulta que las avenidas se encontraban inundadas, estuvieron obligados a caminar muchos kilómetros entre lodazales y agua de drenaje; han pasado más de 120 años y las condiciones para los obreros no mejoran, los trabajadores deben entender que sus condiciones de vida en una sociedad capitalista no solo no mejorarán, sino que condena a su descendencia a vivir igual que antes, con las mismas carencias.
Paradójicamente, ese mismo día se realizaron eventos por parte de gobierno del Estado de México y del Gobierno federal que celebraban un año del lanzamiento del “Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México que prometía una inversión de 75 mil 786 millones de pesos para desarrollar 121 programas y acciones. Esta bolsa de recursos es tripartita (60% federal, 30% estatal y 10% municipal) y que, según sus promotores, beneficiaría a 10 millones de mexiquenses.
Es obvio que cualquier persona, ya no digamos un obrero, sino cualquier ciudadano de a pie se preguntaría ¿dónde se encuentran esas millonarias inversiones? porque no se reflejan en aumentar la calidad de vida de los obreros mexiquenses.
Por consiguiente, los obreros del país, pero sobre todo los del oriente mexiquense, deben organizarse para mejorar su nivel de vida, deben organizarse para mejorar sus condiciones de trabajo, deben organizarse para defender sus intereses de clase y finalmente, en el fragor de la lucha permanente, tendrán que aprender a luchar por la toma del poder político de nuestra nación, solo a partir de ese momento se podrán realizar políticas públicas que verdaderamente los favorezcan, es decir, parafraseando a Marx, la liberación y el bienestar de los obreros es tarea de los obreros mismos.



