Carlos Sarabia
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció un aumento del 12 por ciento al salario mínimo, pasando de 248.93 a 278.80 pesos diarios, un aumento de 29.87 pesos. Lamentablemente para los mexicanos este aumento no combate al 4 por ciento de la inflación generalizada pronosticada para 2025.
Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercioPequeño SC), informó que desde mediados de diciembre comenzaron a registrarse aumentos en el precio al público en alimentos como la carne, lácteos o verduras, representando un 20 por ciento en los costos y lo mismo con impuestos y servicios como electricidad, gas y transporte.
Es por ello que podemos asegurar que el salario de este año será muy inferior a lo que dispone el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que dice: «Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural; y para proveer a la educación obligatoria de los hijos«. La realidad nos golpea la cara pues las estadísticas muestran que, para poder adquirir la canasta básica, una familia promedio de cuatro miembros necesita forzosamente que dos de sus integrantes trabajen, incluidos muchas veces los jóvenes en edad de estudiar y niños que se suman a la tarea del sostén económico familiar, creciendo la ocupación laboral de niños en México al mismo ritmo que la pobreza y el encarecimiento de la vida de las familias. Solo en este aspecto el INEGI reporta que México es el segundo país de América Latina con mayor nivel de trabajo infantil, solo por debajo de Brasil. Cerca de 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran trabajando.
No nos engañemos, ¿alguien podría asegurar que hoy, con el aumento al salario mínimo, compra el doble de lo que compraba en 2018 antes de la 4T?
De acuerdo con el periódico «El Economista», sobre la necesidad de empleo, los datos del INEGI representan un cierre del 2024 con una tasa ampliada del 18.5 por ciento, equivalente a 12.4 millones de personas con necesidad de trabajar. También reporta un 54.6 por ciento (32.8 millones) de mexicanos que trabajan en la informalidad, o sea que no tienen ingresos seguros, no cuentan con seguro médico, ni prestaciones de ley, por lo que el aumento al salario no significa nada para millones de familias que forman parte de los 97 millones de mexicanos que viven en la pobreza en este país.
Revisando los incrementos más relevantes de este año, tenemos la nueva cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para las gasolinas, por tanto, en la Magna el impuesto será de 6.45 pesos por litro; en la Premium de 5.45 pesos y en el Diésel de 7.09 pesos. Esto como medida aplicada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en respuesta ante la creciente alza de la inflación. No hace falta ser un experto en economía para deducir que se espera un aumento aún mayor de los productos básicos que dependen del transporte terrestre para llegar a nuestras manos, así como del aumento al transporte público, el cual se hizo visible incluso desde antes de terminar el 2024 y que muchas familias resintieron cuando viajaron por la temporada vacacional. Así, pues, con la cuesta de enero los gastos que se tuvieron el fin de año, el aumento raquítico al salario y el aumento de precios de todos los productos, las familias tendrán suerte de llegar al primer trimestre del año con suficiente solvencia económica.
La situación del país se torna cada vez peor y los programas sociales del gobierno han demostrado ser ineficaces, pues el objetivo de ellos no es sacar de la pobreza a los mexicanos, en primer lugar porque no pueden y en segundo porque el objetivo principal es la compra de votos para mantenerse en el poder como lo confirmaron ya las pasadas elecciones y el mismo expresidente en su mañanera del miércoles 4 de enero de 2023, a quien cito textualmente: «Ayudando a los pobres va uno a la segura porque ya saben que cuando se necesita defender […] se cuenta con el apoyo de ellos”; el expresidente afirmó que la ayuda que se ofrece a los pobres formó parte de su estrategia política, y esa estrategia suya no cabe duda que será adoptada por la nueva presidenta Claudia Sheinbaum.
En resumen, la pobreza crece, el desempleo es mayor, el salario es superado por la inflación y al gobierno solo le interesa que su partido se mantenga en el poder. Además, no se nos debe olvidar que el presupuesto destinado a atender necesidades básicas y el desarrollo del país, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2025, disminuirá el gasto social y aumentará la desigualdad: la inversión en salud sufrirá un recorte del 11 por ciento, la Conagua recibirá 43.2 por ciento menos y el gasto a la cultura se reducirá en un 30 por ciento. Los estados sufrirán un recorte de más de 76 mil millones de pesos por lo que los pueblos no verán avance en la infraestructura de sus comunidades en mucho tiempo más, y aunque los lamebotas de la 4T enaltezcan logros del gobierno como el incremento salarial, no se nos debe olvidar que pugnar por un salario digno es un derecho que tenemos como clase trabajadora, porque somos quienes entregamos nuestra fuerza de trabajo al servicio del patrón, y que el salario es la migaja que logramos arrancarle por todo el desgaste que sufre nuestro cuerpo en el proceso de la producción de mercancías.
Que quede claro que también celebramos el aumento al salario, pero no estamos de acuerdo en lo raquítico que es, y que cada vez que aumenta, esto sea un pretexto para que los empresarios eleven el precio de las mercancías. Elevar el salario sin subir el precio de las mercancías es posible, solo si el aumento del salario sirve para incentivar el aumento en la productividad mejorando las condiciones del trabajador u obligando a los avaros capitalistas a disminuir una mínima parte sus ganancias. Estamos de acuerdo en que haya programas sociales pero no estamos de acuerdo en que estos sean un medio de manipulación y control de los pobres, y como el gobierno ha declarado ya sus intenciones entonces debe quedarnos claro que no tenemos quién nos represente en el poder y que la única forma de lucha que tenemos es la unidad de nuestra clase y mientras los capitalistas se pelean el poder usando diferentes colores nosotros debemos unir fuerzas y formar nuestro propio partido, uno que sí represente a nuestra clase social.



