Nathaly Barrera
Los obreros jugamos un papel fundamental en la sociedad moderna, somos un número mucho muy grande y producimos la riqueza de nuestro país, sin embargo, esta riqueza se queda solo en manos de unos cuantos multimillonarios, mientras nuestras familias carecen de lo necesario, la jornada laboral nos limita a convivir con nuestras familias y el salario es mísero en comparación con otros países ya que solo nos permite sobrevivir. Pero esto no se debe a las falsas explicaciones que comúnmente escuchamos o que los patrones nos hacen creer: “ni modo, esta vida te tocó”, “tienes trabajo gracias a mi” o aquella de “eso te pasa por no estudiar”.
El sistema económico en nuestro país está diseñado para favorecer a un puñado de individuos, los cuales nunca ocupan sus manos para producir alguna mercancía. Pondré el ejemplo del hombre más rico de México, Carlos Slim Helú, en la lista Forbes de los billonarios 2024 ocupa el 15° lugar, posee 104 mil 530 millones de dólares, empresario que ha desarrollado sus negocios en América Latina, es el principal accionista de América Móvil y el Grupo Carso, un enorme conglomerado de empresas comerciales, industriales, de comunicación o consumo (como Sanborns), sus negocios se extienden a la construcción, las finanzas o la minería y durante el último año, con el 49.9% de Zama, ha conformado una enorme compañía petrolera.
Como podemos ver ese capital no crece sin la fuerza de trabajo de miles de obreros, una riqueza que beneficiaría al país y a los mexicanos si las ganancias obtenidas estuvieran repartidas equitativamente; las condiciones de vida de millones de trabajadores serían otras, cuántos de nosotros en nuestro trabajo imaginamos salir adelante, llevar a casa una comida nutritiva, tener dinero para curar a nuestros enfermos, una vida distinta para nuestros hijos, para sus estudios. Y, sin embargo, estas intenciones solo se quedan en el pensamiento fugaz, pero no es por nuestra culpa, repito, el sistema económico capitalista así está diseñado, los empresarios y banqueros cuentan con la superestructura que fue diseñada para la protección de sus intereses a costa de la sumisión de los obreros. Esta es la explotación, ya que los patrones solo exprimen la fuerza de trabajo de cada uno de nosotros para llenarse los bolsillos de dinero, el cual se va acumulando y acrecentando.
Ahora bien, Carlos Slim Helú además de ser el magnate más rico del país es una persona con gran influencia política, gracias a su enorme capital y a su cercanía con el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador. Esto no es coincidencia, ¿por qué a un millonario que vive con lujos le importa la política? Pues muy sencillo, en el párrafo anterior te mencioné la superestructura ¿qué es la superestructura? Marx la define como todos los órganos e instituciones de una sociedad que, con ciertas ideologías y políticas, marcan las ideas dominantes que imperan en una sociedad. ¿Y qué función juega la superestructura dentro de la sociedad capitalista? La clase dominante eleva sobre la base económica social una superestructura ideológica que sirve para justificar el proceso de su dominación colectiva sobre la clase trabajadora. ¿Cómo influye la superestructura en el progreso económico de la sociedad? La superestructura también ejerce una enorme influencia sobre la base económica de la sociedad, contribuye a acelerar o frenar el desarrollo social. Así los dueños del dinero y las empresas, la burguesía, utilizan el aparato del Estado para controlar el pensamiento de los trabajadores, adormecer sus inconformidades y exigencias, retardando el desarrollo revolucionario de la sociedad.
Queda claro que el capitalista vive explotando diariamente al obrero e ideando mecanismos de control y dominio. Precisamente uno de estos mecanismos que la burguesía utiliza es la selección de los gobernantes de los países para que sirvan a su conveniencia y defiendan sus intereses, ocultando la explotación capitalista sobre los trabajadores, ocultando el robo que los patrones realizan a los trabajadores. Estas últimas palabras las quiero resaltar porque sé que a muchos trabajadores les sonará extraño que yo les diga que el capitalista es rico porque obtiene su dinero a costa de nuestra explotación.
Marx fue un filósofo, economista, político, sociólogo y periodista alemán que estudio científicamente el funcionamiento del sistema capitalista: con sus investigaciones logró desentrañar el funcionamiento de la producción moderna, el papel del dinero, los mercados, el comercio, la división del trabajo, las clases sociales, la plusvalía, etc., y encontró que la riqueza de la sociedad está basada en la explotación de un reducido grupo de adinerados sobre la inmensa mayoría de la sociedad. El valor que crea el asalariado en la producción capitalista es mayor que lo que recibe como salario. De esta manera el capitalista obtiene sus ganancias e incrementa constantemente su capital.
Ahora bien, una vez explicado y comprendido el funcionamiento del régimen capitalista solo basta contrastarlo con la realidad en que vivimos, comprobándolo con la lucha viva que diariamente enfrentamos los obreros con los patrones, por ejemplo, por mejores salarios, respeto a la jornada de 8 horas, pago de aguinaldo, utilidades y vacaciones, seguridad social, etc. Por ello, ante la constante lucha entre el capital y el trabajo los obreros no podemos quedarnos cruzados de brazos aceptando las decisiones de gobierno que toman un puñado de hombres solo en su beneficio. ¿Qué debemos hacer?
El obrero tiene un arma poderosa, que te invitamos a conocer, la ciencia del marxismo, que una vez estudiada, comprendida y ejecutada nos permite comprobar que es posible transformar la sociedad, eliminar gradualmente la sumisión del obrero y lograr una distribución más equitativa de la riqueza producida por la clase obrera. Te lo demostraré con hechos históricos:
1.- El 25 de octubre de 1917 fue la toma del poder por parte de los obreros en Rusia. Encabezados por Lenin. Después de una lucha intensa donde defendían la instauración de una sociedad más justa, de un régimen socialista, donde existiera igualdad entre hombres y mujeres, se instauró el voto de las mujeres, el derecho al aborto y el divorcio, además de implementar un cambio real en la vida del pueblo ruso. La revolución socialista, además, repercutió de forma extraordinaria en todo el mundo, hecho que trascendió el curso de la historia.
En Rusia, a partir de esta lucha popular, cambiaron los derechos de los trabajadores, mismos que aún están vigentes, como el descanso semanal remunerado, vacaciones, salario mínimo, licencia de maternidad, asistencia de salud, seguridad en el trabajo, etc.
2.- Otro hecho que demostró el papel revolucionario del proletariado y la necesidad que tienen los obreros de prepararse políticamente para gobernar el país ocurrió en marzo de 1871 en París, Francia. Los trabajadores aspiraban a conformar un gobierno independiente al de Versalles, un gobierno dirigido por ellos mismos; y pese a su brevedad, la Comuna de París abolió el trabajo infantil, anuló las deudas de los alquileres, separó la Iglesia del Estado, prohibió la guillotina, creó cooperativas, etc.
Estos dos ejemplos nos demuestran cosas importantes que los trabajadores no debemos olvidar. En el caso de la Comuna de París, la fuerza colectiva de los obreros permitió la conquista del poder político, sin embargo, la falta de experiencia y preparación política les impidieron mantener un gobierno proletario. En Rusia se organizó al pueblo, al obrero y al campesino en un partido revolucionario para conquistar el poder político, conscientes de que el capitalista nunca cambiara las condiciones del obrero y que las palabras de un candidato burgués para obtener el poder se las lleva el viento.
La historia de la lucha de clases entre patrones y obreros nos enseña que la única salida para la emancipación de la clase trabajadora la encontraremos en la organización y la lucha combativa de los obreros por transformar el país a través de un gobierno del pueblo y para el pueblo. Compañeros trabajadores, construyamos un gobierno verdaderamente proletario, comencemos por organizarnos colectivamente en sindicatos auténticos, destaquemos a los compañeros obreros más inteligentes, preparados y valientes que en verdad defiendan los derechos de los trabajadores y concentremos nuestros esfuerzos en conformar la unidad proletaria. La vía de solución para un verdadero cambio social está en la conformación de un partido proletario y no en la elección de candidatos propuestos por partidos electoreros que finalmente llegan al poder solo para servir a los intereses del capital.



