Renata Aguilar
El trabajo debería ser un medio para vivir, no una sentencia de muerte.
El pasado 28 de abril fue el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo. Aunque se trata de una celebración poco conocida, en el Informador Obrero aprovechamos para insistir que los trabajadores deben tener un entorno laboral seguro, que su trabajo diario no debería minar su salud o la vida misma. En este contexto quiero hablar de una película que creo ilustra muy bien las complejidades que puede traer consigo un accidente laboral, no solo en el trabajador afectado, sino en todo su entorno familiar.
La película de la cual quiero hacer unos comentarios es “Mano de Obra”, escrita y dirigida por el mexicano David Zonana. Se estrenó en 2019 y fue un éxito en distintos festivales internacionales de cine. Ganó mejor Opera prima y mejor actor en los premios Ariel 2020. Sin duda, un filme que muestra con crudeza la realidad mexicana.
La escena inicial es directa, vemos a obreros trabajando en la construcción de una lujosa casa en la Ciudad de México y, de pronto, cae un trabajador de un segundo piso, el cual muere de manera instantánea.
A menudo, los trabajadores desconocemos qué debemos hacer ante este tipo de situaciones, poseemos información vaga y difusa sobre las acciones que deberíamos llevar a cabo. La película muestra parte de este desconocimiento. Francisco, el hermano del trabajador que falleció, quien también labora en la obra, poco puede auxiliar a la viuda de su hermano que además está embarazada. Solicita a su jefe una indemnización que, a lo largo del filme, vemos no llega. El peritaje da como resultado que el obrero que se accidentó “estaba alcoholizado”, no obstante, se revela que era un hombre que no bebía alcohol. Es decir, fue un peritaje manipulado.
La Ley Federal del Trabajo (LFT) exceptúa al patrón de sus obligaciones si el accidente ocurre encontrándose el trabajador en estado de embriaguez; se entiende, por tanto, por qué el peritaje se manipula. Simple y sencillamente es la negación del patrón a cumplir con sus obligaciones.
El trabajador que sufra un riesgo de trabajo, ya sea un accidente o una enfermedad laboral, tiene derecho a recibir una indemnización correspondiente, que debe ser pagada directamente al trabajador, salvo en casos de muerte, en los que el pago se hará a la viuda o el viudo, y los hijos menores de 16 años. Dicha indemnización, de acuerdo con la LFT, en caso de muerte, debe ser de 5 mil días de salario, más dos meses de salario por concepto de gastos funerarios. Una indemnización que resulta insignificante respecto a lo que representa una vida.
Regresemos a la película. Después del accidente, la construcción de la vivienda ha continuado con normalidad, así pues, con esa normalidad se presentan otro tipo de situaciones comunes a los obreros: descuentos por material dañado, retrasos en los pagos, la respuesta frecuente ante los reclamos “si quieres, si no busca trabajo en otro lado” y, sobre todo, vemos la insistencia de Francisco por saber algo sobre la indemnización para su cuñada. Primero habla con Toño, el encargado de la obra, quien dice no saber nada, que no sabe qué hacer. Francisco molesto, responde: “pues hay que dejar de trabajar, ¿luego pa’ qué está el sindicato?” Después habla con el patrón y, por último, insiste ante las autoridades laborales donde se desahoga el caso. El semblante de Francisco revela que ha percibido la intencionalidad de las dilaciones, revela impotencia y se percibe la angustia.
En escenas posteriores vemos que vigila y sigue a su jefe, observa cómo vive, a las tiendas a las que va, para él ya no había otro camino más que el de la venganza. Esa es la conclusión a la que llegan muchos trabajadores, ante la impotencia de las injusticias queda la resignación o el “desquite” que en algunos casos se manifiesta con perjuicios materiales para los patrones, también lo vemos en el filme, el trabajador a quien llaman “enano” ante los constantes descuentos a su salario tiene la intención de destruir la casa en construcción. Pero en el caso de Francisco, tras su insistencia, su desesperación y su frustración ante la injusticia, resuelve tomar la ley por su propia mano: sin que nadie lo sospeche, le quita la vida al patrón.
Después de que Francisco ha tomado justicia por propia cuenta, la película da un giro inesperado. Por iniciativa de Francisco, los trabajadores toman posesión de la lujosa casa que construyeron, incluso terminan los acabados, pero lo que ocurre después parece un experimento social que muestra cómo reaccionamos bajo ciertas condiciones. Salen a flote defectos y vicios que en situaciones “normales” permanecen ocultos. A la par que retrata los vicios de la “miseria”, desvela el problema de vivienda que se vive en nuestro país, quizá con mayor profundidad en la Ciudad de México, lugar donde se desarrolla la historia. Las distintas escenas dejan clara la distancia que hay entre la vivienda de un obrero y la vivienda de una persona de clase alta.
La película deja claro también la lucha de clases existente entre quienes no poseemos nada salvo nuestra fuerza de trabajo, en este caso los albañiles; y los que tienen los medios de producción, los empresarios que compran nuestra fuerza de trabajo, por la que pagan un mísero salario. Revela la desigualdad social imperante entre la clase burguesa y la clase proletaria. Desde mi perspectiva, sobre todo, deja manifiesta la urgencia de crear conciencia política en los trabajadores. La necesidad imperiosa que tenemos de conocer sobre derechos laborales, para saber cómo actuar ante los abusos de los patrones.
El trabajador en ese sentido se encuentra desamparado, y por parte de las autoridades laborales existe una permanente complicidad en favor de los dueños del dinero al momento de impartir justicia. Por consiguiente, solo una clase obrera unida, informada y politizada podrá enfrentar con éxito los abusos de los patrones, mejorar sus condiciones laborales y, más aún, enfrentar y cambiar el sistema que nos aqueja.
El Informador Obrero está a disposición de los trabajadores y ofrece asesoría laboral gratuita para dar seguimiento a cualquier injusticia laboral. Contáctanos.



