Para una real transformación se requiere un real partido revolucionario

Para una real transformación se requiere un real partido revolucionario

Sergio Cadena

En días recientes apareció una nota en un prestigiado diario de México que, por su contenido, nos hizo recordar la célebre novela de Nikolai Gogol “Las almas muertas”. La nota se encabezaba así: “INE exhibe que Morena tiene casi 100 mil afiliaciones irregulares, incluso personas muertas”. He aquí algunos detalles:

  • Registros de personas fallecidas: Entre las irregularidades, se reportó la inclusión de personas que ya habían muerto, además de registros duplicados.
  • Afiliaciones sin consentimiento: Varias asociaciones civiles y ciudadanos denunciaron que Morena registró como propios a ciudadanos que no habían dado su consentimiento o que estaban afiliados a otras organizaciones.
  • Denuncias públicas: Latinus y otros medios han exhibido casos específicos, incluyendo testimonios de personas que encuentran a sus familiares fallecidos en la lista de militantes.
  • Contexto: Estas revelaciones surgen en un contexto donde Morena ha impulsado campañas nacionales de afiliación para consolidarse como fuerza política.

Este hecho que podría pasar como peccata minuta, en realidad no es más que la cereza del pastel. En efecto, si antes de llegar a encaramarse en el poder “protestaban” contra el fraude electoral en inmensos enlonados instalados en Paseo de la Reforma con dos o tres personas, declarando que eran miles de manifestantes en plantón; y después arriban a la presidencia ganándose la preferencia electoral con un discurso demagógico, es totalmente lógico que ahora traten de afianzarse en el poder con los programas asistencialistas, la compra directa y descarada del voto y la adulteración, hasta con muertos, del padrón de afiliados del partido gobernante.

Pero como una mentira lleva a otra aún mayor y el seguir aparentando ser un gobierno revolucionario frente a la cruda realidad es cada vez más insostenible, se ha caído en declaraciones vacías y francamente absurdas y hasta ridículas por parte del gobierno morenista. En efecto, ante la ofensiva rabiosa del imperialismo norteamericano que hasta hoy sólo ha sido verbal contra México, suena muy hueco aquello de que “la soberanía de México no se negocia” y provocan la hilaridad, afirmaciones como la de que “nos vamos a defender con el himno nacional”, etc., etc.

No señores morenistas, para defender realmente a un país, se requiere estar con el pueblo, se necesita llegar al poder desde abajo, organizando y concientizando con una verdadera ciencia política y no caer en un laberinto de simulaciones, de promesas fáciles con tal de “convencer”, regalando dinero a diestra y siniestra, con un discurso demagógico que la clase dominante tolera porque sabe, previamente así ha sido acordado, que no pasará nunca a los hechos. Y ahora han caído en el autoengaño al querer abultar sus listas de afiliados con muertos. La descomposición ha llegado a tales niveles que no sólo se limitan a traficar con lo económico, sino también con lo político utilizando a los muertos. El colmo.

 

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