Pueblo ignorante, pueblo sometido
Sergio Cadena
En el reciente desfile del 20 de noviembre se miraba una pancarta en la que se podía leer “Vivan nuestras Tradisiones”. Sí con “s” en vez de “c” y en donde se mezclaban mayúsculas con minúsculas de manera arbitraria e incorrecta. A mi juicio, no se trata de un simple error ortográfico sino el reflejo y el resultado práctico de una estrategia gubernamental consistente en descuidar deliberadamente el sistema educativo en México, para que los 130 millones de mexicanos nos hundamos en la ignorancia y no reclamemos el cumplimiento de nuestros derechos civiles y laborales. Nos convirtamos, pues, en un pueblo sometido.
En efecto, la teoría marxista-leninista nos enseña que el aparato estatal, desde que la sociedad primitiva se dividió en clases antagónicas, sirve para defender los intereses económicos y políticos de la clase dominante: en el esclavismo defendió los intereses de los esclavistas en contra de los esclavos, en el feudalismo los de los señores feudales en contra de los siervos de la gleba, en nuestra sociedad capitalista defiende, a capa y espada, los intereses de la burguesía en contra del pueblo trabajador y, por último, en los países que ya viven en el socialismo el Estado defiende los intereses del proletariado contra los intentos de la burguesía de retornar al poder. En sus inicios el Estado era una institución muy simple y sencilla, pero a medida que el desarrollo de la sociedad ha avanzado a través de las etapas ya mencionadas, su estructura ha crecido y se ha vuelto muy compleja y multifacética.
No obstante, la complejidad actual del Estado capitalista se puede resumir, sin faltar a su esencia, diciendo que es un aparato de represión y control político, el cual está integrado por medios persuasivos (educación, religión, moral, prensa) y medios de coacción brutal (cárceles, policía, ejército, leyes y tribunales). Los primeros someten “por la buena” y los últimos “por la fuerza”.
En este contexto queda totalmente explicado el afán del gobierno de la 4T por destruir el sistema educativo nacional, como lo ha venido haciendo desde el 2018 cuando inició la primer administración morenista con AMLO a la cabeza. Mientras el gobierno presume de transformación y reparte dinero a manos llenas, la educación se desmorona. Un pueblo ignorante no cuestiona, no analiza, no exige y se hace conformista. Es mucho más fácil controlar a quien no sabe leer detrás de los mensajes demagógicos y que, por tanto, es incapaz de detectar la manipulación.
Así, por un lado, le dan dinero al pueblo trabajador para que siga votando por ellos. Por el otro, destruyen la educación, cierran escuelas de tiempo completo, guarderías, comedores escolares y organismos de evaluación educativa. Resultado: un pueblo culto reclama, se organiza y exige. Por el contario, un pueblo ignorante hasta agradece las migajas que le tiran al suelo.
Por eso, desde este humilde espacio exhorto a todos los que queremos contribuir al cambio social verdadero a que continuemos luchando de manera incansable y creativa, contribuyendo a la educación de la clase obrera mexicana.



