Arturo Castillo
El 12 de mayo de 1918, en acuerdo entre el gobierno de Venustiano Carranza y el líder sindical Luis N. Morones, a más de 100 años de distancia, fue creada la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), según “para organizar a los trabajadores en defensa de sus derechos”, en 1927 logró tener afiliados a más de dos millones de asalariados; sin embargo, actualmente, a decir de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) solo cuenta con 10 mil afiliados.
El logro más importante de esta primera central obrera del país, fue conseguir una diputación federal para Morones quien posteriormente se convirtió en Secretario de Industria, Comercio y Trabajo, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles (1924 – 1928). Cargos que favorecieron a la CROM como un reconocimiento a su control sobre los trabajadores asalariados, como continúa sucediendo, hasta la fecha, con el charrismo sindical que se ejerce en nuestro país.
Ante el desprestigio y rechazo de la base trabajadora por no defender sus legítimos derechos, la CROM fue perdiendo influencia y control sobre los trabajadores. Ya no le era útil a los patrones y al gobierno, por lo que estos abandonaron a su suerte a la CROM.
Los patrones echaron entonces mano del prestigio del Gral. Lázaro Cárdenas del Río para constituir una nueva central obrera que garantizara el control obrero. Así fue como en 1936, bajo la dirección de Vicente Lombardo Toledano, se creó la Confederación de Trabajadores de México (CTM), cuyo lema y objetivo fue “Por una sociedad sin clases”.
Después de algunas pugnas internas, finalmente, como líder principal de la CTM quedó Fidel Velázquez, quien durante 47 años estuvo al frente de la central obrera que llegó a tener bajo su control a más de 5 millones de trabajadores, fuerza que le permitió que de sus filas salieron senadores, diputados y hasta gobernadores.
No obstante, nuevamente los principales beneficiados fueron los líderes de la CTM que se enriquecieron a costa del control obrero y que para no desaparecer del escenario sindical y de los privilegios del modelo económico capitalista, ejerce un abierto sindicalismo patronal para continuar de paleros de las empresas que se aprovechan explotando y exprimiendo la fuerza de trabajo de los obreros.
Pero como la clase dominante en nuestro país, dueña del dinero y de los medios de producción, nunca satisfecha de su enriquecimiento, siempre alerta ante el riesgo de perder el control obrero, es decir, de los únicos y verdaderos creadores de la riqueza social, al ver que la CTM, como en su tiempo la CROM, está cada vez más desprestigiada ante los trabajadores, ahora en acuerdo con el gobierno morenista que se dice de “izquierda”, cuyo lema mareador “primero los pobres” que encabezó López Obrador a partir del 1 de diciembre de 2018, impulsa reformas laborales que poco benefician a los trabajadores, pero que, según ellos, promueven “una nueva justicia laboral, la eliminación del corporativismo sindical y la práctica de una auténtica democracia sindical”.
Para impulsar este proyecto, los morenistas han creado algunas agrupaciones sindicales como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) cuyo líder, Pedro Haces Barba, empresario propietario de la Compañía Servicios Integrales de Seguridad, Limpieza y Mantenimiento, y de otra empresa ligada a la promoción de corrida de toros, personaje surgido de las entrañas de la CTM y del PRI, ahora convertido en destacado morenista.
El 6 de febrero de 2019, Haces Barba manifestó contar con 216 sindicatos y al terminar el periodo de gobierno de López Obrador, la CATEM contaba con 1,180 sindicatos y registraba a miles de afiliados. Según el periódico El Peninsular de Yucatán, Pedro Haces fue favorecido durante el sexenio de Obrador con buena parte de los contratos de las obras del gobierno federal, lo que explica su extraordinario crecimiento.
El empresario ahora vestido de líder sindical morenista, que hace ostentación de su riqueza y es conocido también por su oposición a la semana de 40 horas, cuenta con otras virtudes propias del charrismo sindical: se le ha acusado por delitos de extorsión, secuestro y desaparición, como lo señala el PORTAL SinEmbargo el 23 de agosto de 2025. Pero como en la campaña presidencial pasada, la CATEM apoyó sin reservas a Claudia Sheinbaum, entonces la presidenta defiende al charro sindical de las acusaciones y respalda a la CATEM para que tenga oficinas en EE. UU. y sea la única organización sindical en las negociaciones de TMEC.
Vemos pues que las principales centrales obreras no han surgido de la unión y lucha de los trabajadores mexicanos, sino de las componendas, de pactos políticos entre los patrones, el gobierno y los falsos líderes sindicales: así se crearon centrales obreras como la CROM, la CTM, la CROC, la CTC y recientemente la CATEM para obtener un mayor control y explotación de la clase obrera, y prueba de ello es el insultante aumento de riqueza de los capitalistas como Carlos Slim, uno de los principales consentidos del gobierno morenista, cuya riqueza se acrecienta a costa de los míseros salarios, de las insignificantes prestaciones y del abandono en la atención de la salud de las familias proletarias.
Ya hemos comprobado en carne propia que de los patrones y de sus gobiernos jamás tendremos una mejoría en nuestras condiciones de trabajo y de vida, que no tendremos menos sufrimientos para nuestros hijos y nuestras familias. De modo que es necesario y urgente, perder el temor a la unión y a la lucha contra el charrismo sindical para iniciar la construcción de un auténtico sindicalismo.
Los trabajadores asalariados de México debemos construir un sindicalismo combativo que, en lo inmediato, defienda los derechos económicos y materiales de los trabajadores como es el de un salario remunerador que garantice a la familia proletarias un nivel de vida digno.
Pero no podemos detenernos en este nivel de la lucha porque las limitadas mejoras económicas rápido las desaparece el gobierno con la autorización de un aumento a la canasta básica o con mayores impuestos al trabajador que solo favorecen los intereses de los capitalistas; debemos seguir adelante en una lucha superior a la gremial, en una lucha como clase social por la transformación económica y política de la sociedad, por un cambio en el modelo económico del país que nos permita atarle las manos a los patrones y los gobiernos a su servicio.



