Ante la brutal agresión, a todos nos conviene estar con Irán en la defensa de su soberanía

Ante la brutal agresión, a todos nos conviene estar con Irán en la defensa de su soberanía

Ismael Canseco Domínguez

Iniciaba el año de 1979 cuando el pueblo iraní consumaba su Revolución Islámica, que acabó con el régimen del Sha Mohammed Reza Pahlevi. Atrás quedaba la dinastía Pahlevi y se establecía la República Islámica liderada por el Ayatollah Khomeini con su triunfo en febrero de 1979 y ya declarada ésta oficialmente el 1° de abril de ese mismo año.

La ubicación de la República Islámica de Irán en Oriente Medio, Asia Central y el Sureste Asiático es determinante para la seguridad, la producción energética y el transporte global. Es por eso y no otra cosa, que ese país resulta fundamental en la correlación de fuerzas para esas subdivisiones territoriales y el área de Occidente.

Entre los siglos XVI y XX, Irán y los Estados de la región del Oriente Medio atestiguaron la violencia de dos proyectos extranjeros de expoliación, saqueo y sumisión política. Uno fue la colonización británica y francesa, y el otro fueron los 70 años de neocolonialismo estadounidense, otros países de Europa y sus transnacionales. El resultado fue la estela de tiranos y sátrapas locales que entregaron el territorio, los recursos y el poder político de sus países.

Irán nunca fue colonia o protectorado. Ahí las potencias ejercían su control a través de las empresas petroleras y, como siempre, para ello hacían uso de un despliegue económico-militar para sostener al régimen del Sha-Reza Khan, quien abdicó en el año de 1941, para ser sucedido por su hijo Mohammed Reza Pahlevi, un joven de apenas 22 años, se sabe que durante su monarquía se dio uno de los periodos más obscuros para esta nación, pues Estados Unidos y sus aliados afianzaron el régimen monárquico del Sha, favorable a Occidente y convertido todo un verdugo para su pueblo, con un nivel de vida verdaderamente grosero, insultante, repleto de opulencia frente a la pobreza de sus compatriotas. Existen reportes de Amnistía Internacional que colocaban a Irán en el peor récord en cuanto a derechos humanos con más de 20 mil presos políticos, ejecuciones y tortura sistemática.

Mohammed Reza Pahlevi fue uno de los hombres más ricos de su tiempo. Su fortuna fue difícil de calcular y se estimó entre 5 mil y 20 mil millones de dólares; solo por exportaciones recibía más de 20 mil millones de dólares, pero ojo, pues este dinero se destinaba a la compra de armas y equipos de Estados Unidos.

Este régimen promovió la occidentalización como sinónimo de modernidad y en contraste se perdían costumbres y valores de la milenaria nación persa.

La inflación, el desempleo y la pobreza se incrementaron al igual que el descontento, cada vez más aumentaban las protestas de intelectuales, políticos de izquierda, estudiantes, trabajadores y obreros en Teherán y otras ciudades. En el año de 1978 un millón de iraníes exigían la salida del Sha, el 16 de enero de 1979 la presión popular se hiso insostenible y, finalmente, logró echar del poder a Pahlevi y de esta forma fue como la República Islámica sustituyó al régimen imperial que concluyó cuando el Sha abordó un avión que él mismo tripuló y que lo llevó a Asuan, Egipto. Así dejó atrás un país que iniciaba su revolución para construir un futuro soberano.

De esa forma y después de mucho peregrinar el Sha de Irán además de que no lo querían recibir los distintos países donde solicitaba asilo político, vino a parar a México pues solo el gobierno que encabezaba el presidente José López Portillo decidió brindarle ese beneficio. Se cuenta que en la llegada al hangar de Bancomer en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México arribó junto con su familia en un avión particular propiedad del poblano Manuel Espinoza Yglesias, dueño de Bancomer y expresidente de la Asociación de Banqueros de México.

Como era de esperarse, y ya con el liderazgo del nuevo dirigente Ayatollah Khomeini, Occidente con Estados Unidos a la cabeza y apoyados en todo momento por los halcones de Israel estuvieron boicoteando en todo momento al actual régimen iraní utilizando diversas medidas como enviar a Teherán un sinnúmero de espías israelíes, con ataques cibernéticos a más de 4 mil 300 gasolineras de Irán en el 2021, asesinaron del principal científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizad en 2020, asesinaron del General Qassem Soleimani, máximo responsable de la lucha antiterrorista en el Golfo Pérsico; también en 2020 Donald Trump autorizó ciberataques contra los sistemas militares y de inteligencia de Irán, entre otras.

Las agresiones continuaron hasta llegar a junio de 2025, con la guerra de los 12 días, donde el mundo amaneció con la noticia de que Israel con el apoyo directo de Estados Unidos habían lanzado una feroz ofensiva de ataques militares contra Teherán, esto con la estúpida y falsa narrativa que han ido creando Estados Unidos e Israel de que Irán tiene una sobreproducción de uranio para la fabricación de armas nucleares, de modo que entonces “se convierte en automático como una amenaza o peligro mundial”, calumnia infame e inverosímil que solo persigue apoderarse de los recursos naturales y energéticos de Irán pues ese es el fondo del asunto y no otra cosa.

Pero Estados Unidos e Israel, el 28 de febrero de 2026, comenzaron nuevamente a lanzar una serie de bombardeos aéreos sobre la infraestructura iraní causando la muerte del Ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán; pero lo más condenable realizado por este par de pérfidos fue la atrocidad de atacar la escuela primaria Shajare Tayebé en el condado de Minab donde se confirmó la muerte de al menos 168 niñas de entre 7 y 12 años, además de docentes y padres de familia, hecho tan condenable que se ha calificado como la peor brutalidad contra la infancia. Esas son las bestialidades que cometen a plena luz del día quienes se dicen “Salvadores de la humanidad”.

Pero con lo que no contaban el presidente de Estados Unidos y su palero, el pérfido criminal y belicoso primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, era que no tan fácil iban a someter al régimen iraní, pues su capacidad de respuesta ha sorprendido al mundo entero con tiros de precisión sobre bases militares instaladas en la región de Oriente Medio, así como los ataques al portaaviones Abraham Lincoln de la armada de Estados Unidos, según los norteamericanos lo más avanzado en tecnología y superequipado con armamento bélico para avasallar al régimen iraní.

Sin embargo, los certeros misiles iraníes impactaron en la portentosa nave militar que tuvo que modificar su dirección y destino, esto además de un importante número de aviones de combate que ha derribado el régimen persa. Pero a quien más le ha pegado Irán es a Israel, dejando su “Domo de hierro” como coladera ya que los misiles balísticos iraníes han impactado en la infraestructura militar y urbana de Tel Aviv, convirtiéndola en zona de desastre. Todo esto lo ha intentado ocultar la prensa occidental pues se niegan a reconocer su derrota.

Pero, además, la gran estrategia de Irán al prohibir el paso de buques de carga petrolera en el estrecho de Ormuz, vino a darle el tiro de gracia a los agresores. El presidente norteamericano, el 1° de abril, amenazó que de no abrirse ese paso marítimo devolvería a Irán a la edad de piedra, así como también golpearía extremadamente fuerte a Irán destruyendo plantas de energía, puentes e infraestructura moderna del país. El martes 7 de abril era la fecha límite para la apertura de dicho paso marítimo, de lo contrario Trump cumpliría su amenaza.

Sin embargo, llegó el día y para sorpresa del mundo nos vamos enterando que los líderes del país persa plantearon un decálogo de condiciones como el levantamiento de sanciones de todo tipo, retiro de bases militares y el control total del tan mencionado estrecho de Ormuz, entre otras más. Pero lo más asombroso, para ejemplo del mundo, fue ver la unidad nacional del pueblo iraní y la algarabía al salir a las calles a ocupar los puentes, abarrotar las plazas y avenidas para enfrentar con su vida la posible agresión de Estados Unidos e Israel, una lección que debemos aprender los pueblos del mundo, donde la unidad, la solidaridad nacional y un sentido verdaderamente patriota son aspectos determinantes para enfrentar y vencer al enemigo por grande y poderoso que parezca.

Es cierto que el conflicto bélico internacional ha elevado los costos de los productos energéticos por los sucesos consabidos, pues en nuestro país ya oscilan los precios de los combustibles en más de 30 pesos en el diésel y 28 y 29 pesos la gasolina premium además de una inflación del 4.59 por ciento en el primer trimestre de este año, situación que indudablemente va afectar los bolsillos de los más pobres, la inmensa mayoría de los trabajadores de México y muy seguramente del mundo.

Este conflicto internacional nos afecta como mexicanos y no podemos perderlo de vista, pues la solución y, sobre todo, de cómo el pueblo iraní enfrente al enemigo y culmine derrotándolo depende también nuestra suerte. Por eso no debe haber duda, no debemos confundirnos con la información de Occidente, con toda la campaña de desinformación y brutal agresión, a todos nos conviene estar con Irán y defender su soberanía.

 

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