Asistencia privada y represión pública: la doble moral del Monte de Piedad

Asistencia privada y represión pública: la doble moral del Monte de Piedad

Marat Barca

El Nacional Monte de Piedad, reza en sus escritos, es una institución de asistencia privada dedicada al financiamiento social mediante préstamos prendarios. Se trata de poner en movimiento el capital privado con fines supuestamente sociales. Es el propio artículo 25 constitucional el que señala la participación del sector privado para el desarrollo económico nacional. ¿A qué desarrollo se refieren?, ¿a poco sí están muy preocupados los empresarios por los problemas del país que hasta invierten su dinero con fines sociales? Algo no está bien aquí. Revisemos brevemente la historia de Nacional Monte de Piedad para rastrear de dónde salió la primera inversión de esta institución que se nos quiere hacer pasar por venerable.

En la Europa feudal, la sociedad se organizó en torno a tres grandes poderes: los reinos con sus reyes, la iglesia con sus papas y los grandes señores feudales. Sin embargo, en el tardío medievo comenzó a surgir una nueva clase: los grandes comerciantes, quienes introdujeron los préstamos. En sus inicios, estos préstamos eran abusivos debido al altísimo riesgo que implicaban. Frente a esta práctica, la corriente tomista, inspirada en Tomás de Aquino, sostuvo lo contrario: la riqueza debía destinarse a cubrir las necesidades urgentes e inmediatas de los más necesitados, no a enriquecer a unos pocos a costa del riesgo.

Fue así como surgieron los primeros montes de piedad. El más antiguo reconocido es el Monte de Perulla, en Roma, fundado en 1462. Sin embargo, cobrar intereses estaba mal visto, pues se asociaba a la usura. Por eso, a principios del siglo XVI pidieron al Papa León X una bula papal que les permitiera cobrar lo suficiente solo para sufragar gastos de gestión y administración. Esa idea de instituciones sin ánimo de lucro que solo buscan cubrir sus costes llegó hasta nuestros días, aunque, como veremos, bajo una doble moral.

De ahí viene el nombre «monte de piedad». La evolución continuó: pasaron de prestar grano a prestar dinero, y al tener intereses muy bajos, necesitaron garantías para asegurar la devolución. Así nació el crédito bajo prenda: quien recibía el préstamo dejaba algo valioso que se le devolvía al pagar la deuda.

En 1770, en la Nueva España, un personaje de nombre Pedro Romero de Terreros ofreció donar 300 mil pesos para fundar un monte de piedad. Para esa fecha, Terreros había hecho manifiesto años atrás el feroz odio que los propietarios les tienen a los trabajadores cuando se organizan. En la famosa mina Real del Monte, Terreros había hecho una inversión de dos millones de pesos reales que, para recuperarlos, decidió bajar el salario de los peones de cuatro a tres reales; el partido de los barreteros empezó a escamotearse y a los ademadores se les quitó la posibilidad de sacar mineral.

Hasta entonces existía una tradición según la cual los mineros podían quedarse con una parte del mineral que extraían. Al eliminar el partido, todo el mineral pasaba a ser propiedad exclusiva del patrón. Y no solo eso: también dejó de proveerles las herramientas básicas para trabajar, como velas y pólvora. A partir de entonces, los mineros debían comprarlas con su propio dinero, que ahora era menor porque ya no contaban con el ingreso adicional que les daba el partido.

Tras varios intentos de negociación, el 15 de agosto estalló un paro de labores que se convirtió en una revuelta popular. Romero de Terreros logró escapar de un seguro linchamiento y se exilió en su hacienda de San Miguel Regla. El virrey Bucareli combinó la amenaza de represión con concesiones: el 13 de septiembre envió 300 hombres armados y en octubre de 1766 decretó una ordenanza con 19 puntos en los que resolvió las demandas de los mineros. Sin embargo, Romero de Terreros no aceptó la ordenanza y en la práctica incumplió gran parte de su contenido, por lo que el conflicto se mantuvo con conatos de motines, hasta 1773.

¿Usted cree, amigo lector, que Terreros albergaba una gran preocupación social que lo llevó a fundar el Monte de Piedad? De acuerdo con información del sitio web del Monte, en 1836 cambió su sede a la actual Casa Matriz, en el Centro Histórico de la Ciudad de México; para 1866 ya había abierto sus primeras sucursales, también en el centro de la capital. En 1922, la Junta de Beneficencia Privada (hoy Junta de Asistencia Privada de la Ciudad de México) le otorgó personalidad jurídica como institución de asistencia privada. En 1981, el gobierno federal dispuso un crédito de 700 millones de pesos a favor de la institución, así como la venta de inmuebles para incorporarlos al circulante de la institución. Ya en el siglo XXI, el Monte de Piedad vivió su mayor expansión: en 2010 pasó de 115 a 222 sucursales; en 2013 continuó su plan de crecimiento, y hoy en día cuenta con más de 300 sucursales en todo el país.

El pasado 1 de octubre de 2025, el Sindicato de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad estalló en huelga en las 302 sucursales, debido a las violaciones de su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Más de 2 mil trabajadores están en huelga y la empresa se niega a resolver sus peticiones. La huelga en el Nacional Monte de Piedad cumplió más de siete meses sin una solución entre el sindicato y el patronato constituido por siete grandes magnates.

Los agravantes del patronato al CCT y su sindicato tenían ya varios meses. Los puntos de petición de los trabajadores son de sobra razonables, como se verá en sus puntos centrales: 1) La empresa se salta los procesos escalafonarios estipulados en el CCT; 2) Hay hostigamiento y acoso laboral para ir despidiendo a los trabajadores; 3) Existen intentos de eliminar el servicio médico y las pensiones por jubilación de la institución para ser incorporados al IMSS; 4) Se ha creado un sindicato blanco minoritario impulsado por la empresa para hacerle contrapeso al sindicato real de los trabajadores.

En una nota, el periodista Fernando Fuentes nos reveló información importante del caso. El conflicto escaló cuando, el 20 de febrero de 2026, un juez otorgó un amparo al patronato y declaró inexistente la huelga, enviando el mensaje brutal de que se puede violar un CCT, ir a tribunales y ganar tiempo sin consecuencias. Mientras el Patronato ahora pide arbitraje obligatorio a la STPS, el secretario del Trabajo emitió un boletín llamando al «diálogo» cuando en 30 mesas de negociación el patrón solo asistió una vez. Por su parte, el patronato plantea una reestructuración de funciones y salarios que no tiene que ver con las violaciones al CCT.

La filantropía como la de Terreros, hoy representada por siete empresarios mexicanos, es una práctica de las clases dominantes para intentar ocultar la acumulación exagerada de la riqueza social. Cuando se trata de frenar y reprimir los reclamos de los trabajadores, creadores de su riqueza, los reprimen hoy, como en los tiempos del fundador del Monte de Piedad, con argucias legales y no reconociendo su organización sindical. ¡Adelante, compañeros trabajadores del Nacional Monte de Piedad, los trabajadores mexicanos respaldamos su lucha, que es nuestra lucha!

 

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