El T-MEC y el futuro de los trabajadores
Rosa Espinoza
En marzo del año en curso comenzaron las conversaciones para la renegociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el asunto es de la mayor relevancia si se considera que las cuestiones a negociar, entre otras, son las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos, aparte de los temas centrales del comercio y los aranceles entre los países vecinos. Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, dio a conocer que se reunirá en una primera instancia con el embajador Jamieson Greer quien dirige la representación comercial de los Estados Unidos, y comentó que la agenda incluye temas estratégicos para la competitividad comercial, específicamente para la sustitución de importaciones de Asia, las cadenas de suministro, el cumplimiento de las reglas de origen, el fortalecimiento de la producción regional y mayor integración industrial entre las economías de América del Norte.
Sin embargo, el contexto en que se realizan las primeras conversaciones para la revisión del T-MEC no son propiamente las más favorables, se generan en medio de la acusación de Donald Trump en contra del gobierno de México afirmando que está controlado por los cárteles de la droga y, por consiguiente, se justifica la intervención militar en nuestro país por parte del vecino del norte. La reciente operación para detener al máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, quien el pasado 22 de febrero fuera abatido por las fuerzas armadas que informaron que dicha operación fue el resultado del trabajo de inteligencia militar central y del intercambio de información con autoridades de Estados Unidos. Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, informó que tras el operativo se generaron enfrentamientos entre integrantes del CJNG y elementos de las fuerzas de seguridad, así como bloqueos carreteros, quema de vehículos, tiendas de conveniencia y gasolineras, que paralizaron el estado de Jalisco cuando menos dos días. Por otra parte, las conversaciones se realizan en el marco de la agresiva política migratoria del presidente Donald Trump contra los migrantes que ha alcanzado grados criminales, y la reciente guerra que sostiene en alianza con Israel en contra de Irán.
Sin duda, es un escenario complejo tanto a nivel internacional como al interior del país, encima tenemos en puerta la realización del mundial de fútbol que se llevará a cabo en los tres países vecinos (Canadá, Estados Unidos y México) en los próximos meses de junio y julio.
Lo cierto es que todo este entramado tiene que ver con la forma en que funciona el sistema capitalista, el sistema económico en el que vivimos y que tiene su exponente más avanzado en el imperialismo norteamericano. Es un sistema voraz que se edifica sobre la base de la concentración del capital en unas cuantas manos y el empobrecimiento de millones de seres. En días recientes la revista Forbes hizo pública la lista de los 10 hombres más ricos del planeta: encabeza la lista Elon Musk, norteamericano, dueño de Tesla y SpaceX, se calcula que su fortuna ronda los 839 mil millones de dólares, le sigue Larry Page también de Estados Unidos dueño de Google, los otros ocho hombres más ricos del planeta son casi todos de Estados Unidos, excepto un francés y un español, con fortunas que rebasan los mil millones de dólares cada uno, mientras que un obrero mexicano sólo percibe un raquítico salario mínimo de 315 pesos diariamente, una diferencia abismal.
En el Informe sobre la Desigualdad Global 2026, elaborado por el Laboratorio Mundial sobre la Desigualdad con sede principal en la Escuela de Economía de París, en Francia, se destaca que el 10 por ciento más rico de la población en el mundo percibe lo mismo que el 75 por ciento de la población mundial.
Esta absurda concentración de la riqueza en unas cuantas manos es posible sólo gracias a la explotación de la mano de obra de la clase obrera, de millones de trabajadores en el mundo entero. Recordemos que al obrero se le paga únicamente el precio de su fuerza de trabajo que se mide en satisfactores que permitan la renovación constante de esa fuerza de trabajo, es decir, se le paga sólo lo necesario para la subsistencia de la vida de los trabajadores, mientras que lo producido por estos trabajadores en una jornada de trabajo excede en mucho lo que vale su fuerza de trabajo, es pues el trabajo no pagado al obrero lo que constituye la ganancia que se apropia el capitalista, lo que le permite la acumulación de grandes fortunas.
Es esta la base económica sobre la que descansa el sistema capitalista y es esta la razón por la que la clase poseedora, la clase capitalista, los multimillonarios que defienden a costa de la vida misma del planeta sus intereses, por eso no les importa perpetrar la guerra contra naciones y pueblos indefensos con tal de adueñarse de sus riquezas naturales y sus tierras, no les importa violar los derechos humanos ni la situación de vida de las clases trabajadoras.
Así se explica que los mismos cárteles de la droga sean un jugoso negocio de los mismos capitalistas, la enajenación de la clase trabajadora con vicios de todo tipo y hasta el mismo futbol son negocios muy rentables para los dueños del dinero.
Es claro que en la renegociación del T-MEC los intereses que prevalecerán y que se pondrán a buen resguardo son los de los dueños del dinero y los medios de producción, en especial los intereses de los grandes magnates norteamericanos, quienes exigirán las mejores condiciones, entre otras cosas, exigirán se aseguren las mejores condiciones laborales para ellos y no para los trabajadores, que la explotación a la clase trabajadora no tenga ninguna restricción ni le vaya a causar ningún sobresalto a los grandes empresarios, asegurarán la relocalización de las empresas, las cadenas de suministro y las mejores condiciones de la comercialización de las mercancias. Todo lo cual sólo lo podrán lograr a costa del sacrificio de la clase trabajadora, a quien le exigirán el mayor desempeño laboral a cambio de salarios miserables.
Urge la organización de los trabajadores en un partido auténtico de la clase obrera, un partido que dé la lucha por un nuevo modelo económico en el cual se asegure en primer lugar las mejores condiciones laborales, que haya fuentes de empleo suficientes, bien remuneradas; un partido que tomé el poder político y que organice la sociedad de tal manera que la distribución de la riqueza favorezca a las clases trabajadoras y no a unos cuantos ricachones.



