Ernesto Acolmixtli
El imperialismo norteamericano pretende apoderarse del mundo entero. Pero no es Estados Unidos como país, en general, o el pueblo norteamericano que en su mayoría son pobres y de clase media, estas clases sociales no tienen un interés directo en ello, los que quieren apoderarse del mundo son más exactamente, los ultraricos capitalistas, los dueños de los bancos, del petróleo, de la tecnología avanzada y los dueños de la industria militar principalmente. Donald Trump es sólo un representante de los multimillonarios, de los hombres más poderosos, es el que representa sus intereses económicos y políticos y que, en su segundo mandato como presidente estadounidense, utiliza todo el poder económico, político y militar de su país para llevar a cabo un nuevo plan de conquista de naciones y recursos que fortalezcan el crecimiento y poderío del capital norteamericano, para darle vida a su imperio capitalista, cuyo poder se agota.
Estas acciones de conquista (invasión-anexión) han sido la doctrina política permanente de Estados Unidos desde su fundación como colonia inglesa. Al principio sirvió a los capitalistas como mecanismo económico de acumulación originaria de sus capitales, al despojar de sus ricos territorios y aniquilar a los indios norteamericanos nativos, para luego salir de sus fronteras originales, agrandarse y enriquecerse permanentemente también por medio de invasiones y anexiones.
En la modernidad es una doctrina política de los poderosos capitalistas norteamericanos que les permite adueñarse violentamente de naciones enteras en nombre de la “grandeza”, la “democracia” y la “libertad” norteamericanas, para luego, sin miramientos, despojar y explotar territorios y recursos naturales mediante su poder económico y militar, que imponen terribles tragedias a los pueblos que invaden. Gracias a esta política de invasión y expansión continua, los magnates norteamericanos amasaron el capital suficiente para construir y fortalecer su imperio, mediante la rapiña lo desarrollaron y hoy, con una mayor expansión, intentan darle vida al imperio porque se agota y muere víctima de sus contradicciones internas.
Los especialistas registran más de 70 intervenciones estadounidenses en los distintos continentes, tan solo en México, los yanquis nos intervinieron cinco veces y nos arrancaron más de la mitad de nuestro territorio que hoy conforman los estados norteamericanos de California, Nevada, Texas, Nuevo México, Utha, la mayor parte de Arizona y Colorado, y partes de Oklahoma, Kansas y Wyoming, todos ellos con riquezas inmensas.
Pues bien, lo que Donald Trump hace hoy es dar continuidad a la doctrina invasora y expansionista norteamericana, pero ahora de manera más arbitraria y descarada, ignorando soberanías y todo el derecho internacional, espoleados por la urgencia de salvar sus capitales y el imperio en conjunto que declina, pero además, porque ahora la “doctrina de grandeza”, está dirigida por personajes de un partido fascista totalitario que reprime en su país y en los países que conquista por medio de la fuerza militar, el terror y el exterminio, como lo estamos viendo con el trato brutal contra los mexicanos, latinos y afrodescendientes, acciones cada vez más peligrosas, sanguinarias e inhumanas ¡recordemos Gaza!
El nuevo plan expansionista de Donald Trump se llama “Construir una Gran América” y desde su mensaje de Navidad, el año pasado, anunció que se apoderaría de Canadá, Groenlandia, Venezuela, la Franja de Gaza, el Canal de Panamá, Cuba y de ¡todo el continente americano!, ¡de todo!, así como suena, ni más ni menos y ya lo estamos viviendo.
Estados Unidos se apresta para invadir Cuba.
La República de Cuba, es la más grande del conjunto de islas llamadas “Islas de las Antillas”, está rodeada del mar caribe y pertenece al continente americano. Para relacionarlo más con nosotros, se encuentra muy cerca de México, frente a la península de Yucatán, en el sureste del país.
Cuba fue descubierta por Cristóbal Colón en su primer viaje a América en el año de 1492 y, desde entonces, pasó a ser dominada como colonia por España, pero su posesión ha sido disputada durante siglos por distintos imperios: Francia, Inglaterra y finalmente Estados Unidos, quien económica y políticamente controló la isla por décadas, la mantuvo como un gran casino de juegos y diversión de los ricos capitalista y las mafias norteamericanas, hasta que el pueblo cubano se reveló y llevo a cabo su revolución socialista, encabezados por los grandes y ejemplares revolucionarios como Fidel Castro, Raúl Castro y el Che Guevara. Ellos y su “ejército rebelde” dirigieron al pueblo cubano hacia la liberación del control, el abuso y la explotación de los Estados Unidos y sus gobiernos títeres, expulsando a los invasores yanquis de su territorio hasta el día de hoy.
Es un país pequeño con 9.7 millones de habitantes y su capital es La Habana. No tiene grandes riquezas como petróleo o gas, pero posee dos minerales importantes: níquel y cobalto, indispensable para la industria electrónica, aeroespacial y médica, por ser minerales altamente resistentes al calor. Cuba es un país pobre y desde su Revolución en 1959 sufre un boqueo económico, comercial y financiero instrumentado por Estados Unidos, hecho que le impide comprar o vender bienes y servicios con todos los países del mundo, bloqueo que aplica graves sanciones norteamericanas a las naciones que se relacionen con el pueblo cubano, un bloqueo que ha ahorcado económicamente a la isla y la ha sometido a graves sufrimientos, privando a su pueblo de alimentos, medicinas, combustibles y, en fin, todo lo que la vida actual requiere para satisfacer sus necesidades.
Pero Cuba tiene un pueblo políticamente educado y, por tanto, sus obreros, campesinos, estudiantes y toda la población en general, han resistido unidos y valientemente el bloqueo y las agresiones durante 67 años y siguen luchando por seguir siendo libres. Su conciencia política antiimperialista hace que Cuba sea un país de elevada vocación humanista, es un país que está comprometido con los pobres del mundo, incluso, a pesar de sus limitados recursos, ayuda a los pueblos en desgracia, son pues un ejemplo mundial de solidaridad. No es una potencia militar y tampoco una potencia energética, de ninguna manera los cubanos son un peligro para el mundo.
¿Pero por qué quiere apoderarse Estados Unidos de la isla? El expansionismo norteamericano, criminal y devastador, necesita apoderarse de Cuba por las siguientes razones:
1.- Ubicación geográfica. Cuba tiene una gran importancia estratégica para todas las potencias del mundo, es conocida como “La llave del Golfo”, pues la isla se encuentra a solo 145 kilómetros de Florida y domina los siguientes puntos de navegación estratégica en el Caribe: el estrecho de Florida (conectándola con Estados Unidos), el canal de Yucatán (conectándola con México), el pasaje de Barlovento (conectándola con Haití), además, ofrece acceso indirecto al canal de Panamá y a Sudamérica a través de las rutas caribeñas. Es punto central geoestratégico de rutas marítimas y comerciales que conectan América del Norte, a América del Sur y el Pacifico. ¡Cuba tiene una estratégica ubicación geográfica para el control comercial y militar del hemisferio!
2.- Riqueza mineral. Cuba posee enormes reservas de níquel y cobalto, dos valiosísimos “minerales críticos” llamados así porque son esenciales para la economía mundial y la tecnología moderna, estos minerales representan una fortuna en dólares que las grandes empresas yanquis quisieran extraer para benéfico de sus negocios, si llegaran a controlarlos.
3.- Ejemplo mundial para los pueblos oprimidos. Cuba jamás se ha arrodillado ante los invasores norteamericanos, después de la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, ha desafiado al gigante norteamericano durante 67 años en su intento de controlarla y usarla para sus fines económicos, políticos y militares; siempre ha defendido las causas de los países débiles apoyándoles contra invasiones gringas o ante gobiernos represores, ayudando a los pueblos a su liberación en toda Latinoamérica y África, y en las desgracias naturales, como terremotos o pandemias. Cuba respalda con sus médicos para ayudar a salvar la vida de los pueblos afectados. Además, recientemente ha construido fuertes relaciones con las potencias enemigas de Estados Unidos como China, Rusia, China, Brasil, México, Irán, etc. Y es país socio del grupo BRICS, el principal y más poderoso bloque mundial que lucha por la colaboración y la igualdad entre las naciones en contra de la opresión del imperialismo norteamericano del que venimos hablando.
Cuba es, en síntesis, un gran ejemplo para los trabajadores y los pueblos pobres del mundo. La ideología de la Revolución cubana es enemiga frontal de la ideología explotadora de los imperialistas norteamericanos. Cuba es un símbolo de rebeldía, conciencia y educación política contra la explotación mundial y el imperialismo invasor.
Pues bien, compañeros trabajadores, después de hablar de Cuba y de los peligros que la amenazan, podemos comprender mejor que la lucha por Cuba, la lucha por el respeto a Cuba, en favor del pueblo cubano, es una lucha por la liberación de los pueblos explotados, en favor de los obreros sometidos, los cubanos luchan por su soberanía y su libertad, pero también luchan por todos los pobres de la tierra, por un mundo más justo.
¡Los obreros debemos hablar de Cuba!, ¡debemos defender a Cuba!



