El Gobierno clava el diente a la clase trabajadora en el cobro de impuestos
Arturo Castillo
“El gobierno del Estado moderno no es más que una Junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”
Carlos Marx
Quién no recuerda el comentario festivo de AMLO en su administración: “Imagínense, no hay un empresario de los grandes que haya fracasado; al contrario, todos han tenido utilidades, y hay empresarios que han incrementado con su trabajo y con su capacidad empresarial, creando empleos y de manera legal, han aumentado hasta el doble su fortuna. Los banqueros, me da hasta pena decirlo, pero el gobierno nuestro, el año pasado, este año, es cuando más ganancias han tenido los bancos en toda la historia de México”.
Y la actual administración morenista que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, quien también presume la eficacia de su gobierno destacando como grandioso “Un récord histórico sin necesidad de una reforma fiscal”. Explica que, por medio del Servicio de Administración Tributaria (SAT), de enero a noviembre se recabaron 5.53 billones de pesos, lo que representa un crecimiento real de 5.9 por ciento, respecto a 2024. En Impuestos Sobre la Renta (ISR), recaudaron 2 billones 652 mil 597 millones de pesos, 222 mil 532 mil millones de pesos más que en el mismo periodo 2024; de Impuesto al Valor Agregado (IVA) fue de 1 billón 369 mil 885 millones de pesos, que significa un aumento de 68 mil 590 millones de pesos en comparación con los mismos meses del año pasado; y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) alcanzó al cierre de noviembre, 617 mil 787 millones de pesos, 47 mil 775 millones más que lo registrado en el mismo periodo (Comunicado SAT 66-2025 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del 9 de diciembre de 2025).
“Con estos resultados, el SAT reafirma su compromiso de continuar fortaleciendo la recaudación, a través de mecanismos que facilitan el cumplimiento de las obligaciones fiscales y con una atención cercana a las y los contribuyentes; todo ello, en beneficio del desarrollo del país y de la población”.
Quienes más celebran tener un Gobierno con una buena administración a su servicio son los grandes magnates de la clase empresarial, por ejemplo, los dos hombres más ricos de nuestro país: Carlos Slim Helú, cuya fortuna pasó de 52 mil 900 millones de dólares a 94 mil 200 millones de dólares; y Germán Larrea Mota Velasco, cuya riqueza pasó de 3 mil 600 a 37 mil 800 millones de dólares. En ambos casos, dicho crecimiento se obtuvo solo durante los primeros cinco años de gobierno morenista.
Mientras que, por otro lado, la clase trabajadora laborando jornadas agotadoras produce fabulosas riquezas, incluidas naturalmente las de Slim y Larrea, sin embargo, el ingreso que percibe a cambio de su fuerza de trabajo solo le alcanza para malvivir. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), para no sufrir de las carencias básicas, el trabajador necesita recibir un ingreso de dos salarios mínimos, de modo que, si el salario mínimo para 2026 será de 315 pesos diarios, para cubrir la canasta básica de una familia de cuatro integrantes se requeriría un ingreso mínimo de 630 pesos diarios.
Vivimos en un sistema económico capitalista en donde unos cuantos multimillonarios acrecientan y acumulan diariamente inmensas fortunas que son producidas por millones de trabajadores que vivimos en la pobreza. Está claro que con los bajos salarios que reciben los obreros a cambio de su fuerza de trabajo, los únicos beneficiados son los patrones, como Slim y Larrea, que aumentan sus capitales gracias al trabajo mal pagado.
No obstante, además del reducido ingreso que percibe el trabajador, el Gobierno le descuenta el Impuesto Sobre la Renta (ISR), es decir, un impuesto que aplica por el solo hecho de trabajar y recibir un ingreso, de modo que si el trabajador labora tiempo extra, entonces mayor será el porcentaje de descuento que le aplicará el SAT.
Pero la sangría que sufre el salario del obrero ahí no para. Al adquirir los alimentos, al comprar ropa o zapatos, al transportarse en algún autobús foráneo, etc., tiene que pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) equivalente al 16 por ciento. Y agréguese que, del maltrecho salario, la clase trabajadora todavía tiene que desembolsar en la atención de la salud, educación o vivienda para su familia.
A pesar de todo ello, el Gobierno ha anunciado que la carga fiscal aumentará en el 2026 para el pueblo trabajador. El próximo año llegará con una serie de incrementos fiscales que afectarán impuestos, servicios, trámites gubernamentales y productos de consumo. De acuerdo con los ajustes publicados para el próximo año, los trabajadores deberán prepararse para alzas que van desde bebidas y tabaco, hasta trámites migratorios y aranceles a importaciones provenientes de Asia.
En contraste a esta difícil situación nos enteramos que como “reconocimiento” a la labor legislativa del morenismo por autorizar todas las propuestas del Poder Ejecutivo, cada uno de los diputados recibirá de aguinaldo 140 mil pesos más su dieta de 79 mil pesos, un total 219 mil pesos; mientras cada uno de los senadores recibirá de aguinaldo 382 mil pesos más su dieta de 131 mil pesos, un total 513 mil pesos, montos a los cuales no se les descontará ni un centavo de ISR, ya que dicho impuesto será cubierto por las propias Cámaras (Publimetro.com.mx 1° de diciembre de 2025).
Como vemos, se confirma la sentencia de Carlos Marx “El gobierno del Estado moderno no es más que una Junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Pero después de estudiar científicamente el régimen capitalista, Marx también afirmó que “Los proletarios no tienen nada que perder en su lucha, más que sus cadenas. Tienen en cambio, un mundo que ganar”.
En consecuencia, los trabajadores asalariados debemos comenzar este camino revolucionario, aflojando las cadenas del sindicalismo charril, armándonos de valor y conciencia para trabajar por un sindicalismo auténtico de los trabajadores, para mejorar las condiciones laborales; luchar por una reforma fiscal progresiva, que paguen más los que ganan más, o sea, los patrones, y que paguen menos impuestos los trabajadores; debemos avanzar en la conformación de una organización partidaria de la clase trabajadora y participar en las decisiones económicas y políticas de nuestro país.
La liberación de los trabajadores está en los mismos trabajadores y no en manos de mesías embaucadores que con su demagogia sólo nos echan humos en los ojos.



