Riesgos de trabajo: una herida abierta que sufre la clase obrera

Riesgos de trabajo: una herida abierta que sufre la clase obrera

Erick Alcatara

Primeramente, es de suma importancia entender y diferenciar los riesgos de trabajo ya que al referirse a este concepto estamos abarcando accidentes y enfermedades a los que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo que realicen. Por una parte, entendiendo como “accidente de trabajo” a toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior; la desaparición derivada de un acto delincuencial, producida repentinamente en ejercicio o con motivo del trabajo, cualesquiera que sean el lugar o tiempo en que se presente; accidentes que se produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio al lugar del trabajo y de éste a aquél; o bien la muerte. Por otro lado, debemos entender la “Enfermedad de trabajo” como todo estado patológico que ha derivado de la acción continuada de una causa que tenga origen o motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado a prestar sus servicios.

La Ley Federal del Trabajo en conjunto con la Ley del Seguro Social establecen el derecho de los trabajadores por sufrir un riesgo de trabajo siendo; una asistencia médica y quirúrgica; la rehabilitación; la hospitalización, cuando el caso lo requiera; los medicamentos y material de curación; así como los aparatos de prótesis y ortopedia necesarios; y una indemnización fijada en la ley. Por lo que el patrón es el responsable de la seguridad e higiene y de la prevención de los riesgos en el trabajo, conforme a las disposiciones de esta ley, sus reglamentos y las normas oficiales mexicanas aplicables.

Y no podemos omitir que es obligación de los trabajadores observar las medidas preventivas de seguridad e higiene que establecen los reglamentos y las normas oficiales mexicanas expedidas por las autoridades competentes, así como las que indiquen los patrones para la prevención de riesgos de trabajo ya que si el trabajador, por ejemplo, llega en estado de embriaguez o bajo la acción de algun narcótico o droga enervante, salvo que existe prescripción médica y haya informado al patrón; o si el trabajador se ocasiona intencionalmente una lesión por sí solo o de acuerdo con otra persona, entonces el patrón queda exento de responsabilidad de aceptar el riesgo de trabajo, quedando en todo caso obligado a prestar los primeros auxilios y a cuidar del traslado del trabajador a su domicilio o a un centro médico.

Pasemos al supuesto que un trabajador desafortunadamente le sucede un accidente de trabajo y lo llevan al hospital para su atención médica, aquí es donde el trabajador debe encontrase asesorado con anterioridad por su sindicato, por la empresa o por él mismo ya que al momento de ocasionarse el accidente de trabajo se debe ir al hospital para ser tratado, la institución de salud entregará un formato denominado ST7 (Aviso de Atención Médica y Calificación de Probable Accidente de Trabajo) documento importantísimo ya que tiene como propósito notificar al IMSS sobre la existencia de un accidente de trabajo y para iniciar la calificación del mismo como riesgo laboral. Incluye información sobre el trabajador, detalles del accidente (fecha, lugar, circunstancias), datos del empleador y una sección para que el médico describa la naturaleza de las lesiones y el tratamiento proporcionado.

Por el estado de salud que se pueda encontrar el trabajador, el mal asesoramiento, el no contar con sindicato o por la dejadez del mismo trabajador, se vuelve vulnerable para este derecho laboral, ya que la empresa para quien trabaja no quiere reconocer el riesgo de trabajo, no lo tenía asegurado y lo da de alta en ese momento, le pide al obrero echarse la culpa y le promete darle un dinero por fuera; o lo peor, lo deja a su suerte y lo despide del trabajo.

Indudablemente que se requiere no solo que ese obrero lesionado sepa como actuar, sino que varios de sus compañeros le brinden el apoyo para que la empresa se responsabilice y el seguro social le pueda determinar un tipo de incapacidad:

  1. INCAPACIDAD TEMPORAL entendiéndola como la pérdida de facultades o aptitudes que imposibilitan parcial o totalmente a una persona para desempeñar su trabajo por algún tiempo.
  2. INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL siendo la disminución de las facultades o aptitudes de una persona para trabajar.
  3. INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL considerada como la pérdida de facultades o aptitudes de una persona que la imposibilita para desempeñar cualquier trabajo por el resto de su vida.

De lo contrario se verá afectado y no podrá tener un ingreso por incapacidad, se encontrará mal de salud y no podría trabajar, aclarando que será dependiendo del tipo de incapacidad.

Veamos algunos datos que nos permitan tener un panorama general de la realidad que viven los obreros a pesar de contar con seguro social: México cuenta con 59.7 millones de personas ocupadas, de las cuales más de 22.6 millones están aseguradas en el IMSS. Dentro de este universo, se estima que entre 12 y 15 millones son obreros, aunque la cifra exacta varía según la definición y el grado de formalidad laboral. Los obreros siguen siendo un pilar de la economía mexicana, pero enfrentan retos persistentes en seguridad, salarios y acceso a prestaciones. Para este año, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró oficialmente alrededor de 527 mil 802 riesgos de trabajo terminados, lo que equivale a más de 1,400 accidentes laborales diarios en México. Esta cifra incluye accidentes laborales y enfermedades profesionales. Entonces, partiendo que son 15 millones de obreros y se tienen registrados 527 mil 802 riesgos de trabajo; significa que 3.5 por ciento de obreros sufrieron un riesgo de trabajo.

La distribución de los riesgos es por accidentes de trabajo (la mayoría), por enfermedades profesionales (menor proporción, pero en aumento) y/o defunciones (fracción pequeña pero significativa). Existiendo altas tasas de riegos de trabajo: accidentes por caídas, golpes y maquinaria; por exposición a químicos, ruido y movimientos repetitivos; por riesgo de contagios y estrés laboral.

A su vez existen factores que pueden generar datos erróneos, por ejemplo, muchos accidentes no se reportan porque los trabajadores no están afiliados al IMSS, persisten prácticas inseguras y falta de capacitación en seguridad laboral y los riesgos de trabajo generan costos elevados en incapacidades, pensiones y pérdida de productividad. Una gran proporción de obreros trabaja en el sector informal, lo que limita su acceso a seguridad social y hace que las cifras oficiales subestimen su número real.

Los retos principales para los obreros en esta materia son el que deben organizarse sindicalmente para solicitar y retomar la seguridad laboral recibiendo capacitación para prevenir los riesgos de trabajo; para exigir que en las relaciones laborales los den de alta en el seguro social; haciendo valer su Contrato Colectivo de Trabajo y mantener vigente y en funcionamiento la Comisión de Seguridad Laboral; recibir capacitaciones constantes para entender sus funciones y no arriesgarse de más, dependiendo de la rama de la industria que se trabaje; estar en constante revisión médica para prevenir enfermedades, etc.

Todo esto será posible si el obrero decide organizarse sindicalmente, de lo contrario será presa fácil para los patrones abusivos que solo les ofrecen un curita, paracetamol y unas horas de descanso. Se requiere también un sindicato dispuesto a levantar la voz, defender a la clase trabajadora que está vulnerable por el hecho de estar en una condición de salud riesgosa y quede en el olvido o atropellada en sus derechos laborales por la empresa que trabaje o por el seguro social que tenga.

Las cifras referidas, la realidad que vive el obrero en su centro de trabajo y la desprotección de la clase obrera desnuda la realidad de explotación e indefensión que vive la clase trabajadora. Cada accidente o enfermedad profesional es una vida marcada por la indiferencia patronal y la complicidad de un sistema económico-social que prefiere ocultar la sangre obrera bajo curitas y promesas vacías.

La única salida es la organización sindical combativa, capaz de arrancar al patrón la obligación de garantizar seguridad, salud y dignidad. El obrero aislado es presa fácil; el obrero organizado es fuerza invencible. Los riesgos de trabajo no son accidentes y enfermedades inevitables: son el resultado de la explotación. Solo la lucha colectiva puede transformar el dolor en victoria.

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