Injusticia Laboral

Urge organización auténtica de los trabajadores para salvar AHMSA

Ulises Bracho

A mediados de mayo del año pasado, publiqué el artículo “Obreros de AHMSA en completo desamparo” cuando semanas antes el Diario Oficial de la Federación había declarado en quiebra a Altos Hornos de México S.A.B., de C.V. (AHMSA) por deudas millonarias. Este acontecimiento afectó a más de 19 mil trabajadores, entre sindicalizados y de confianza, que no habían sido liquidados. Y en general, fue una tragedia para la población de Monclova que depende económicamente en un 85 por ciento de esta actividad siderúrgica.

En dicho artículo sostuve que esta decisión no solo fue una obsesión del presidente Andrés Manuel López Obrador con tal de demostrar una supuesta política irreductible contra los patrones corruptos no alineados a su conveniencia, sino una sentencia que tanto él como Gobierno, el propietario de la empresa y el sindicato realizaron sin importarles las consecuencias laborales. Mientras tanto, los trabajadores se quedaron totalmente desprotegidos al amparo de ilusiones irrisorias que López Obrador había prometido con tal de ver tras las rejas al rey del acero, Alonso Ancira (expresidente de AHMSA). Y, sin embargo, se escudó diciendo que “no vamos a utilizar de manera irresponsable el dinero público para un rescate como se hacía antes» (El Sol de Torreón, 2023).

Hoy, a un año y cuatro meses del cierre de AHMSA, de la expulsión “tentativa” de Ancira, de la inacción del Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores Mineros y del plan fallido de Argentem Creek Partners (empresa que compraría la siderúrgica para ponerla en marcha) no se ha logrado concretar un procedimiento de liquidación de los trabajadores: sueldos caídos, pago de antigüedad, finiquito, jubilaciones, etc.

Por su parte, el Gobierno no descansa hasta ver que Ancira saque totalmente las manos de AHMSA pero ello ha frenado el avance del proceso de concurso mercantil en el Juzgado Segundo de Distrito en la Ciudad de México, que fue declarado el 22 de junio de 2023, y el plazo para conciliar y evitar contratiempos con la empresa venció el 4 de agosto. No obstante, teniendo todos los medios para levantar a Altos Hornos y reactivar la economía de los moclavenses, AMLO recurre a sus viejas prácticas de promesas: “Que los pobladores de Monclova sepan que sí estamos ayudando, pero es muy complejo, y algunos piensan que el obstáculo somos nosotros y están pateando el bote pensando que ya nos vamos a ir y que con el cambio van a poder (recuperar la empresa)” (La Jornada, 8 de septiembre 2024).

AMLO admite que no logró su propósito de rescatar a AHMSA, sin embargo, aseguró “que Claudia Sheinbaum –candidata electa a la presidencia nacional- le va a dar continuidad” (El Diario MX, 2024).  Pero sabemos bien que este y el próximo gobierno, están cortados con la misma tijera: de promesas y falsas soluciones.

A los trabajadores de AHMSA les debe quedar claro que la crisis que hoy viven, en buena medida, fue engendrada por el capricho de AMLO, de lo contrario, ¿por qué no vemos a Ancira tras las rejas por los señalamientos de corrupción que se le impugnan?; que afiliarse a un nuevo sindicato dirigido por Napoleón Gómez Urrutia, no es la solución, pues siendo éste Senador de la bancada morenista no ha esclarecido siquiera la tragedia del Pasto de Conchos porque existe una negra historia que lo vincula a él como cómplice impune de este caso.

Entre que AHMSA se levante o quede refundida para siempre en el olvido, lo cierto es que existen opiniones como la de Raymundo Díaz Robles, profesor e investigador del Tec de Monterrey, que refiere que “Altos Hornos es muy rentable, está en una zona donde tiene yacimientos cercanos de carbón y de hierro […] pero depende mucho de que se reduzca mucho la incertidumbre política y crezca la certidumbre financiera y social” (El País, diciembre 2023).

Por todo esto, el llamado a los trabajadores es que deben prepararse para enfrentar una prolongada lucha y contar con un sindicato auténtico e independiente capaz de representar los intereses de los trabajadores al momento de negociar con el Gobierno y la empresa. De lo contrario, estarán condenados a seguir dando golpes en la bruma.

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