Renata Aguilar
“Yo no sabía que teníamos muchos derechos y teníamos derechos humanos, no sabía que no nos tenían porque golpear y que no nos tenían porque esposar los policías en el metro, sin embargo, hemos sufrido muchas vejaciones”.
Así se expresó el pasado viernes en la proyección del documental corto “Vagoneras”, Gloria Mendoza, quien es integrante del colectivo “Leonas en Manada”, un grupo de mujeres vagoneras, comerciantes populares dentro de los vagones del metro de la Ciudad de México.
Dicho documental se realizó en colaboración con la Asociación Civil Colmena. El video de una duración de 5 minutos expone la situación de un colectivo de mujeres que debido a su situación económica y social se vieron en la necesidad de trabajar en el metro; es importante destacar que en su mayoría son madres, pero también hay estudiantes, personas de la tercera edad y mujeres con alguna discapacidad. Esta mención es relevante porque corresponden a grupos vulnerables que no encuentran trabajo en el mercado laboral formal. Esta exclusión es la que las empuja a la informalidad laboral, en su caso a “vagonear” en el metro.
La informalidad laboral es un enfrentamiento con el desempleo, es un fenómeno complejo que afecta no solo las condiciones de vida de los trabajadores, sino también la productividad económica de un país, por lo cual el Estado debería preocuparse seriamente y elaborar políticas públicas que ayuden a disminuir la informalidad. No obstante, en el caso de las vagoneras y en realidad de todo el sector de vendedores ambulantes, lo que el Gobierno ha hecho es criminalizar a quienes tan solo luchan por tener un ingreso para vivir.
“Llegamos al metro, y desde que entramos sabemos que va a haber violencia”, expresa una integrante del colectivo en dicho documental.
En nuestro país, más de 32.1 millones de personas laboran en la informalidad, lo que representa 54.3 por ciento de la población ocupada, más de la mitad de la población. Hay que apuntar, como bien señala Gladis Mejía en su artículo La situación de la madre trabajadora mexicana, que “algunas de las condiciones laborales son peores para las madres que para el resto de los trabajadores. En general, la proporción de madres que trabajan en la informalidad (60%), sin acceso a prestaciones sociales, es mayor que el porcentaje de mujeres en su conjunto (54%)”.
Desde el Informador Obrero nos solidarizamos por la lucha del colectivo Leonas en Manada, quien ha luchado por la dignificación de su trabajo desde la administración de Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno y que plantean seguir haciéndolo con el gobierno de Clara Brugada. No obstante, coincidimos con la conclusión de Mejía, en el artículo ya citado, solo un Estado controlado por trabajadores puede garantizar la liberación de la mujer, en particular de la madre, y esto solo se alcanzará con la organización y la construcción de una sociedad más justa y equitativa.



