Desastre social

Desastre social

Rosa Espinoza

Los últimos acontecimientos han cimbrado a la sociedad mexicana, han dejado al descubierto la situación real en que vivimos en materia de seguridad, economía, política y, en general, de la vida social de los mexicanos, a saber: el asesinato de Carlos Manzo presidente municipal de Uruapan, Michoacán, el día 1 de noviembre en el evento del Festival de las Velas, en la tradicional celebración de los días de muertos; los bloqueos carreteros de los campesinos los días 15 y 27 de octubre de este año y las posteriores movilizaciones de los productores en más de 20 estados del país; así como la reciente movilización del día 11 de noviembre ante la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) en la Ciudad de México por parte de los cañeros; las movilizaciones de los transportistas en la Ciudad de México y en el Estado de México; la falta de apoyo a los damnificados por las inundaciones, en especial las ocurridas en el mes de octubre en Veracruz, Puebla e Hidalgo, por mencionar los casos más relevantes.

Son eventos que retratan de cuerpo entero la política del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que no es sino la continuidad de la política del anterior presidente Andrés Manuel López Obrador y de la 4T en materia de seguridad: el fracaso total de su famosa replica de “abrazos no balazos” al reclamo de una acción más enérgica contra el incremento de los crímenes y la violencia generalizada, que ha dejado un saldo de miles de muertos y desaparecidos, se han descubierto los casos de relación y contubernio de algunos gobernadores y funcionarios del gobierno de la 4T con el crimen organizado y se guarda un silencio cómplice al respecto, tales como el del gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, del gobernador de Michoacán Alfredo Ramírez Bedolla y del Senador de la República Adán Augusto López Hernández.

En el rubro de la seguridad en el país, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Inseguridad Pública (ENVIPE) del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) con datos de 2025, nos dice que más de 23 millones de personas han sufrido o han sido víctimas de algún delito, que en 2024 el 29 por ciento de los hogares en México tuvo al menos un integrante víctima de delito; además, uno de los principales indicadores que se genera con las encuestas de victimización es la tasa de víctimas por cada 100 mil habitantes, lo que también se conoce como prevalencia delictiva y esta registra más de 24 mil víctimas por cada 100 mil habitantes.

Los delitos más comunes son robo o asalto en la calle, fraude y extorsión, pero también ENVIPE registra que el 93.2 por ciento de los delitos no se denunciaron, lo que significa un alto grado de impunidad a pesar de las declaraciones oficiales; la estadística también señala que el 69.9 por ciento de los mexicanos se sienten inseguros en su lugar de residencia. Datos oficiales que contradicen las recientes declaraciones de la presidenta de la república Claudia Sheinbaum en el sentido de que la estrategia de seguridad del Gobierno federal sí funciona, pues dice que en el mes de octubre se registraron 37 por ciento menos de homicidios dolosos respecto a lo reportado en el mismo mes de 2024, pero no dice que los datos en el caso de extorsión registraron un incremento del 29 por ciento, ni tampoco habla de que la inmensa mayoría de los delitos que se cometen no son denunciados y que, por lo mismo, sus datos no son reales. Además, la percepción de la inseguridad en el país ronda el 70 por ciento, el ciudadano común y corriente no se cree la demagogia oficial, pues sabe y siente como se incrementa la inseguridad, el caso del alcalde asesinado en Uruapan puso al descubierto hasta que nivel el crimen organizado ha permeado todas las instituciones y la nula intervención del Gobierno federal para detener y controlar la inseguridad.

Por otra parte, las movilizaciones de los agricultores en más de 20 entidades federativas, movilizaciones que pusieron en jaque no solo al Gobierno federal sino a la economía misma pues se registraron pérdidas millonarias por los bloqueos carreteros, la justeza de sus peticiones que, en el caso del maíz, reclaman el pago por tonelada de 7 mil 200 pesos, una cantidad que es prácticamente lo mínimo para recuperar lo invertido en la producción, una demanda que revela el abandono del campo mexicano, pues la política del Gobierno federal en materia agropecuaria ha sido la de favorecer a las grandes empresas agroalimentarias de capital extranjero, abandonando a su suerte al campesino empobrecido por esta política gubernamental; pero no sólo es el maíz, también los cañeros, los lecheros, los agricultores en general sufren esta situación y reclaman la intervención del Gobierno para regular los precios de los productos agropecuarios.

Otros eventos ocurridos recientemente nos permiten ver la ineptitud, la ineficacia e inoperancia del Gobierno federal, es el caso de los transportistas que también se han movilizado, los estudiantes y sectores de las colonias populares en la Ciudad de México y en el Estado de México que reclaman solución a sus legítimas demandas, lo que nos indica la gran inconformidad que existe en la sociedad por la falta de soluciones reales a sus justas peticiones; así como la tardía y pobre respuesta del Gobierno federal ante las inundaciones el pasado mes de octubre que dejo más de 300 mil damnificados.

Tal parece que el país se cae a pedazos, la política de la 4T es un desastre que ha dejado una estela de muerte, de dolor, de pobreza, de falta de salud, de falta de educación, de falta de soluciones, no hay presupuesto para la obra pública, para los desastres naturales, para las carreteras, escuelas, medicamentos e infraestructura hospitalaria, una insatisfacción generalizada del bienestar social en contradicción con el eslogan del gobierno morenista del “Bienestar”, la política del gobierno de la 4T se ha reducido a la entrega de las tarjetas a los adultos mayores, a los ninis y a otros sectores, que tiene como objetivo primordial la conservación de los votos para el partido en el poder, para Morena, pero se ha olvidado de los verdaderos y urgentes problemas que aquejan al país.

Las movilizaciones de miles de ciudadanos, generadas por la indignación de la ciudadanía en Uruapan ante el asesinato de su presidente municipal, los bloqueos carreteros en los que han participado miles de agricultores y las movilizaciones de miles de estudiantes dan cuenta de está gran inconformidad, de la errónea política del gobierno de la 4T y se alzan como una muestra de lo que debe hacer el pueblo de México, de su fuerza y capacidad para llevar a cabo una verdadera transformación social en beneficio de las clases trabajadoras.

Es necesario que la clase obrera tome conciencia, se organice y luche por la defensa de sus intereses de clase, en el entendido que la clase obrera es la clase que produce la riqueza, es la que sostiene el edificio social; el día que los obreros se movilicen por sus demandas y derechos estaremos en condiciones de conquistar un mundo nuevo, un orden social que atienda los verdaderos problemas de la sociedad en todos los órdenes.

 

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