Hablemos de la salud en tiempos de la 4T

Hablemos de la salud en tiempos de la 4T

Betzabeth Campos

A raíz de la llegada de la 4T a dirigir el gobierno en nuestro país, el tema de la salud pública es un constante clamor social y aunque muchos de los beneficiarios de los programas sociales tratan de no quejarse porque en primera instancia creyeron que era mejor recibir el dinero en efectivo a través de los programas sociales, la salud es algo a lo que no se puede renunciar por mucho tiempo, y para que no se crea que este artículo es una simple crítica a la corriente ideológica que hoy nos gobierna daré algunos referentes.

Anteriormente se contaba con el Seguro Popular, un sistema de salud que cubría muchas de las enfermedades que más aquejaban a la población que no contaba con ningún tipo de seguridad social, un sistema que ofrecía medicina general y especializada, cirugías urgentes, medicamentos, estudios de laboratorio y de gabinete, atención obstétrica, odontológica y oncológica, además programas preventivos dentro de los cuales se contaba con abasto suficiente de la gama de vacunas necesarias planteadas por el esquema básico de salud, se consideraban controladas y casi extintas enfermedades como el sarampión, dengue, rabia etc., y aunque sin duda tenía muchas fallas este sistema resolvía lo más elemental de la salud de los mexicanos.

Una vez instalada la 4T en el gobierno mexicano se dijo que se quitaría el Seguro Popular y que en su lugar se dejaría un sistema de salud mejor que el de Dinamarca, y fue entonces que se conformó el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) pero lo cierto es que desapareció más rápido que lo que se tardó en llegar, ni la Megafarmacia del Bienestar, inaugurada el 29 de diciembre de 2023, ni el IMSS-Bienestar han resuelto los graves problemas de salud que aquejan a los mexicanos más pobres, por el contrario se agravó el desbasto de medicinas e insumos de la salud, es un común denominador en todos los centros de salud la falta de vacunas, y por si fuera poco la falta de mantenimiento a los hospitales y clínicas ha dejado en estado muy deplorable la infraestructura que ya existía y que dejaron otros gobiernos.

En suma, podemos decir que no solo no estamos ni cerca de la atención a la salud que se tiene en Dinamarca, sino que nos enfrentamos a la peor crisis de salud de los últimos tiempos.

Ya se habla de la plaga del gusano barrenador no solo en animales, sino en humanos, casos de rabia, sarampión, dengue hemorrágico, chikungunya por citar algunas que se consideraban ya extintas, pero hay muchas más que se suman, la influenza y el covid, por ejemplo, que han dejado en evidencia la crisis tan grave que existe en el sistema de salud en nuestro país, y vemos con indignación en cada Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) como cada año se recorta más y más el monto de los recursos económicos asignados para salud.

Y si hablamos del sistema de salud para los trabajadores asalariados que laboran en empresas privadas, el IMSS, la historia no es diferente, a parte del mal servicio que de por sí ya recibían los trabajadores, también se suma el desbasto de medicinas y suministros, es común ver denuncias del mal estado de las instalaciones, como inundaciones en épocas de lluvias, techos y plafones que colapsan, falta de camas, aparatos médicos descompuestos o en mal estado, etc. Casos médicos urgentes que requieren tratamiento y que se difieren por meses debido a la falta de disponibilidad en quirófano, gente muriendo todos los días por enfermedades curables que han dejado de atenderse, crisis en salud por sarampión y dengue que no se veían ya.

El pueblo trabajador está enfermo y sin esperanza de una buena atención médica, esa es la cruda realidad, que contrasta con el discurso del gobierno morenista que se autodenomina del pueblo, y donde dice que “primero los pobres”. Están por demás los llamados al gobierno a invertir en salud y atender esta crisis, cuando en más de ocho años no hemos visto ninguna sensibilidad o atención al tema.

Hoy quiero dirigirme al pueblo trabajador, que con sus impuestos que le retienen día con día, llena las arcas del gobierno, y ojo esta no es una oposición a los programas sociales, es un grito de atención urgente que clama una salud digna para el pueblo mexicano.

Y ese mismo pueblo es quien debe exigir que en nuestro país haya salud, que se atiendan de manera eficaz a los trabajadores enfermos, que haya vacunas, medicamentos, insumos médicos, instalaciones en buen estado, etc. Basta de jugar con la salud y la vida de los mexicanos, la salud no es negociable y el pueblo jamás aceptó renunciar a lo más elemental para la vida, se pueden mantener los programas sociales si se hace una planeación correcta del gasto público, si se dejan de hacer, por ejemplo, obras faraónicas que solo han servido como fuente de corrupción para llenar los bolsillos de los nuevos ricos.

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