La 4T un gobierno sumiso al imperio
Federico Hernández
Es lamentable y vergonzosa, por el grado de sumisión que muestra, la forma en cómo el gobierno morenista hace frente a los embates y amenazas arancelarias del mandatario estadounidense, Donald Trump. Según algunos comentaristas de los medios de comunicación, Claudia Sheinbaum, “lo ha hecho bien” y está “haciendo su chamba”, dicen. Algunas encuestadoras –que ya sabemos cómo se manejan- nos dicen que hay un aumento en la aprobación de su gestión a raíz de los resultados que ha tenido en las conversaciones con el mandatario estadounidense en que se lograron resultados – que si somos claros y ponemos los pies en la tierra son pequeñas y calculadas concesiones del poderoso hacia el débil- como aplazar hasta abril la entrada en vigor de nuevos aranceles. “Respuesta a Trump eleva aprobación de Sheinbaum”. “Claudia Sheinbaum registra un aumento en su aprobación, impulsado en gran parte por la respuesta del gobierno ante la complicada relación con Estados Unidos…” (El Universal, 24 de febrero de 2025).
Lo cierto es que la economía de nuestro país se hace cada día más dependiente de la economía norteamericana, como hemos visto en los últimos años, lo cual se ha evidenciado más con la política arancelaria agresiva y unilateral de Donald Trump, y las respuestas del gobierno de la 4T. Pruebas al canto:
El gobierno mexicano, cediendo a la presión de Estados Unidos para que se distancie de China, aplica nuevos aranceles a este país asiático, mencionemos uno de ellos: “El gobierno mexicano anuncio el jueves el aumento de los aranceles para las importaciones de productos textiles (de China) de hasta el 35%” (El País, 21 de diciembre del 2024). Y como mensaje mediático de esta posición del que lame la mano y la cadena de quien lo sujeta, ahí están los operativos contra la supuesta piratería china en la CDMX que promueve nuestro flamante Secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Estados Unidos ve como un enemigo a vencer, para su sueño de dominio único y absoluto del mundo, al gigante asiático. El enorme desarrollo tecnológico y científico y, consecuentemente, la enorme productividad de su economía que cuenta con una vastísima mano de obra, cada día más calificada por la alta calidad de su educación, puede ofrecer al mundo un inmenso arsenal de productos de calidad y a mejor precio que otros países no pueden hacerlo, incluido Estados Unidos, cuya economía está en pleno declive. ¡No podemos comerciar con quien nos ofrece un mejor y más barato producto porque el poderoso vecino del norte se enoja! Nos obligan con ello a atarnos a su decadente economía y que el pueblo compre caro los productos que necesita.
Sigamos. Lo que no se había visto nunca en materia de extradición de personas que son reclamadas por la justicia de otro país, el pasado 27 de febrero fueron enviados a Estados Unidos 29 supuestos narcotraficantes, peces gordos, entre ellos Vicente Carrillo y Caro Quintero, este último acusado por el gobierno de ese país de haber mandado a asesinar, en febrero de 1985, al agente de la Administración de Control de Drogas (DEA), Enrique Camarena. Esta extradición se realizó previo a que se celebrara la reunión binacional de seguridad México-Estados Unidos. En pleno acudió el Gabinete de Seguridad de nuestro país ante Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos. Cual ofrenda a una poderosa deidad entregamos a hombres que se pudrían en las tenebrosas celdas de los centros penitenciarios de México, acusados de crimen organizado, tráfico de drogas, etc. El Tío Sam esbozó una sonrisa y diciendo “nos hacen felices”, tarde que temprano “nadie” escapa a su justicia.
Debemos reconocer que México, dado su atraso económico, tecnológico y militar no puede adoptar una posición frontal ante el poderoso país del norte, lo cual sería, evidentemente, una locura. Pero eso no quiere decir tampoco que, dada esta debilidad, cedamos a cada una de sus pretensiones y nos mostremos aún más débiles de lo que somos, que no asumamos una posición firme y soberana.
Sufrimos el terrible y expoliador coloniaje español por tres siglos; y desde mediados del siglo XIX sufrimos del neocolonialismo norteamericano con sus nuevos mecanismos de control y dominio ya que los antiguos no eran tan eficientes. Es mejor, para las potencias capitalistas, Estados Unidos en primer lugar, imponer gobiernos títeres y proclives a sus intereses en los países dominados; hacerse de sus recursos con los enormes capitales trasnacionales y con tratados comerciales leoninos y lesivos para el país en cuestión; dividir al pueblo mediante sus poderosos medios de comunicación, enajenado su conciencia y siempre con la amenaza de su ejército, el más poderoso del planeta.
El momento que vive nuestro país, la difícil encrucijada en que nos encontramos los mexicanos, es muy delicada. Y lo es, más aún, ya que las riendas de este país están en manos de gente sin una pizca de un verdadero nacionalismo, que no están interesados en hacer de México un país verdaderamente soberano e independiente en lo económico, científico, tecnológico, independiente de quien nos somete; son gente que ha arribado al poder solo con el fin de mejorar su patrimonio y permanecer en el poder a toda costa beneficiándose del mismo. No les interesa la situación presente y futura de pueblo trabajador, al que se le usa para permanecer encaramados en el poder por la vía “democrática”, comprando su conciencia mediante apoyos monetarios y lo único que quiere es su voto por tres o seis años. Cuando se trata de asuntos de verdadera importancia, el gobierno de la 4T, como lo han hecho los anteriores gobiernos, se encierra a piedra y lodo con los empresarios prominentes en Palacio Nacional para decidir qué se debe hacer ante la política de Trump para no verse afectados en sus intereses. ¿Y al pueblo? “Pan y circo”, como decía los romanos: una concentración en Zócalo para una “asamblea informativa” con grupos musicales.
Los trabajadores debemos tomar conciencia de la delicada situación en que se encuentra nuestro país frente a la política imperialista encabezada por Donald Trump y la oligarquía que representa, ahondando en sus causas y consecuencias; ver que no es con la política sumisa y entreguista que asume el actual gobierno de la 4T, la que nos salvará de una profundización del dominio y coloniaje moderno en que nos encontramos, sino un fortalecimiento potente de nuestra economía, de un impulso al desarrollo de la ciencia y la tecnología que genere una mejoría sustancial de la situación en que viven las masas trabajadoras. Para ello, estas deberán organizarse y, sobre todo, elevar su conciencia política logrando, por una vía verdaderamente democrática, que tengamos un gobierno progresista y nacionalista que realmente represente los intereses del pueblo trabajador.



