El charrismo sindical
Nelson Kamo
En el portal Mexicanos contra la corrupción y la impunidad, a finales del 2022 se publicó la historia de los líderes charros, a saber parte del texto dice: “Los sindicatos son organizaciones obreras que surgieron en Europa a finales del siglo XVIII con el objetivo de luchar para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores dentro de las fábricas y frente a los patrones. En México, sin embargo, los sindicatos no siempre han sido sinónimo de lucha obrera. La corrupción, los líderes vitalicios, la alineación con el Estado y la falta de democracia en la organización de sus filas han degenerado en la creación de la figura del ‘charro sindical’”.
El charrismo sindical en un término utilizado en México para describir la practica donde los líderes y las dirigencias de un sindicato subordinan los derechos e intereses reales de la clase trabajadora ante las conveniencias de la patronal, del gobierno o los partidos políticos en el poder, en lugar de ser verdaderos representantes laborales. Estos sindicatos solo son de papel.
El término “charro” nació en 1948 cuando Jesús Díaz de León, conocido popularmente como “el charro” por su afición a la charrería y por vestir frecuentemente de charro, fue impuesto como Secretario General del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) por el presidente de la república de aquel entonces Miguel Alemán Valdés, pese al desacuerdo de los trabajadores; motivo por el cual, a través del ejército y la policía, fueron tomadas las oficinas sindicales y mantuvieron a Díaz de León en el cargo por la fuerza.
A esta imposición se le conoció popularmente como el “Charrazo”. Poco tiempo después con el control absoluto del Gobierno sobre la organización ferrocarrilera se relevó a Díaz de León imponiendo a Alfonso Ochoa Prida como nuevo líder del sindicato quien también compartía la misma afición por la charrería que su predecesor.
A partir de este episodio el término “charrismo” se consolidó popularmente para denominar a las dirigencias sindicales impuestas, corruptas y entregadas a los intereses de los patrones y el Estado.
A lo largo de la historia moderna de México, agrupaciones y centrales obreras como la CROM, CTM y otras, han actuado bajo esta práctica sindical en diversas modalidades firmando contratos colectivos de trabajo de protección, negociando a espaldas de los trabajadores para garantizar salarios bajos y restringiendo el derecho de los trabajadores a la huelga; su función principal ha sido contener las demandas legítimas de los trabajadores, aplacar la protesta social y garantizar la “paz laboral” solicitada por los patrones, es decir, por los grandes capitales.
Como bien señala Víctor Valera Romero (Historiador por la Universidad Autónoma Metropolitana y docente de ciencias sociales): “Actualmente la figura del sindicato y del líder sindical es vista como sinónimo de corrupción por la mayoría de la población y de la opinión pública. Parecen lejanos esos tiempos donde la prioridad de estas organizaciones era la de conseguir beneficios para la clase obrera. La imagen del “charro sindical” se ha arraigado en el imaginario mexicano y con justa razón. Hacen falta democracia y transparencia en la mayoría de los sindicatos en el país”.
Es por ello que resulta muy común encontrarse con trabajadores que han perdido el interés en agruparse y organizarse en un sindicato, pues a lo largo de su vida laboral se han encontrado con sindicatos a fines del patrón, que, con el consentimiento del Gobierno, y utilizando artimañas han logrado obtener la “representación sindical” en contubernio con patrones amañados que solo buscan su beneficio personal protegiendo sus numerosos bienes y manteniendo al obrero con apenas migajas que en el mejor de los casos solo le alcanzan para ir al día.
Por consiguiente, es urgente la organización y unión de la clase trabajadora en una sola fuerza que luche y defienda sus derechos laborales que se encuentran plasmados en la legislación mexicana pero que hasta el momento siguen siendo letra muerta. Por el momento, la urgencia es para hacer valer estos derechos, después la historia dirá que nuevas conquistas le depara a la clase obrera mexicana.



