Marat Martínez
El pasado 1 de octubre de 2025 el Sindicato de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad estalló la huelga en las 302 sucursales de esta importante institución del país, debido a las violaciones de su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Más de 2 mil trabajadores están en huelga y la empresa se niega a resolver sus peticiones. Los líderes sindicales señalan que desde hace cinco años ha arreciado la política de reducción de las prestaciones laborales ya que la institución insiste en que es “impostergable” cambiar el “rígido” CCT que actualmente establece las relaciones laborales con los trabajadores.
El sindicato mayoritario argumenta las siguientes violaciones: 1) La empresa se salta los procesos escalafonarios estipulados en el CCT; 2) Hay hostigamiento y acoso laboral para ir despidiendo a los trabajadores; 3) Existen intentos de eliminar el servicio médico y las pensiones por jubilación de la institución para ser incorporados al IMSS; 4) Se ha creado un sindicato blanco minoritario impulsado por la empresa para hacerle contrapeso al sindicato real de los trabajadores. Así lo declaró Liliana Martínez, Secretaría General de la Sección 31 del Sindicato de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, en el centro de Cuernavaca, Morelos.
En primer lugar, esta lucha nos prueba que es un hecho que desde hace algunas décadas se viene implementando una política laboral por parte de las empresas para ir suprimiendo los CCT “rígidos”, es decir, que contienen buenas prestaciones en favor de los trabajadores; y, en su lugar, implementar sistemas de subcontratación que reducen total o drásticamente los derechos laborales. Este fenómeno no es propio de una u otra empresa en particular sino una medida generalizada del modelo económico neoliberal que pretende que el Estado no intervenga en la regulación de las relaciones obrero-patronales. ¿Por qué? Porque para la libre empresa el sindicato es un obstáculo para la extracción de la plusvalía, y un sindicato verdadero lucha permanentemente por mejorar las condiciones laborales de los obreros.
En segundo lugar, aunque la institución que cuenta con más de seis millones de usuarios había iniciado un procedimiento de naturaleza económica en 2022, para modificar las condiciones de trabajo argumentando insolvencia económica, este fue archivado por el Tribunal Laboral, lo que demostró que cuenta con los recursos suficientes para mantener las condiciones de trabajo del CCT. Lo que busca en todo caso la institución no es precisamente mantener su tasa de ganancia como patronato, sino en incrementar sus utilidades a costa de la reducción de las prestaciones laborales.
En tercer lugar, el ataque a la organización sindical se centra desde dos frentes: el hostigamiento y acoso laboral directamente por la institución y la creación de un sindicato “independiente” minoritario para dividir a los trabajadores. En el primer caso, es una evidente violación a la Ley Federal del Trabajo que, en su artículo 133, señala, “Queda prohibido a los patrones o a sus representantes: XII. Realizar actos de hostigamiento y/o acoso sexual contra cualquier persona en el lugar de trabajo; XIII. Permitir o tolerar actos de hostigamiento y/o acoso sexual en el centro de trabajo”. Aquí, la trampa tampoco es nueva. Es la vieja práctica patronal que, a través de los supervisores y a veces de algunos trabajadores de “confianza”, realizan actos de hostigamiento en contra de los trabajadores sindicalizados para que por su propia voluntad renuncien a su fuente de trabajo. No obstante, la unión de los obreros puede parar este hostigamiento.
Asimismo, es una práctica muy concurrida por algunos patrones que, ante la imposibilidad de resolver las genuinas peticiones de los trabajadores, comienzan a realizar una labor de zapa y de división entre las filas de los sindicalizados. Por una parte, orientan y promueven la formación de sindicatos ad hoc no solo para que hagan contrapeso al sindicato mayoritario, sino para que busquen controlar el CCT contra el auténtico sindicato de los trabajadores; corrompen a algunos obreros dándoles preferencias, prebendas, puestos, aumentos de salarios y demás apoyos para que dejen de estar organizados en sus verdaderos sindicatos. Solo los judas sin conciencia de clase traicionan por unas monedas.
Los trabajadores del Nacional Monte de Piedad enfrentan retos importantes. Mantener su organización sindical y su CCT. Esta tarea no será fácil ya que tendrán que mantener la unidad, la cohesión y la lucha de la huelga por todo el tiempo que sea necesario; lucha de resistencia que debe valorarse en sus justos términos por los dirigentes. Nunca debe perderse de vista que la lucha de los trabajadores de una empresa solo es un síntoma que debe ligarse a una lucha nacional de la clase obrera. Esta lucha contra quienes poseen el poder y el dinero, no puede ser solo por mantener el CCT y la organización sindical, sino en aspirar a un cambio profundo y radical de esta sociedad tan corrompida e hipócrita que es la sociedad capitalista dividida en clases. Esto también enseña la huelga de los trabajadores del Nacional Monte de Piedad.



